Dos pura sangre de Nikon

Nikon D4, AFS 200-400mm f/4 VR, 1/500s f/4, ISO 100

Rendimiento de color, paisaje con detalle

Los compañeros de Photo Logistics nos indicaron localizaciones de campos con amapolas. Estas simpáticas flores suelen crecer en campos de cultivo y no pueden por tanto considerarse estrictamente como fotografía de naturaleza, pero constituyen un excelente tema para probar los sensores en uso general, y especialmente el blooming de color.

La fidelidad de color de ambas cámaras nos ha parecido excelente en este sentido, con un rendimiento natural y profundo que no cambia con la sensibilidad utilizada.

Una de los aspectos conflictivos de la D800 es la posible incidencia de la difracción en los resultados finales, que debería ser bastante visible en una cámara con tanta resolución en un formato de 35mm. Para comprobarlo, fotografiamos la misma escena con ambas cámaras, usando el 400mm f/2,8 a diafragmas entre f/4 y f/22.  Las imágenes mostradas son recortes al 100% de la zona que aparece encuadrada en la imagen siguiente.

Nikon D4, AFS 400mm f/2,8 VR, 1/320s f/5,6, ISO 200

A diferencia de la imagen general, los recortes han sido revelados sin ningún ajuste de ruido ni de corrección de color. Obviamente, debido a la mayor resolución del sensor, los recortes de la D800 a igualdad de píxeles incluyen un área menor de la imagen.

Pinchando en las imágenes correspondientes se podrá ver una composición para cada cámara de los recortes al 100% a sus distintos diafragmas.

Las diferencias sólo podrán verse examinando las imágenes al 100% (son composiciones de 1945822). Personalmente, creemos que el temor a la difracción en un sensor de alta densidad como el de la D800, en la práctica resulta ser un poco exagerado. Ciertamente, en las imágenes anteriores vemos una degradación muy clara a f/22, y visible a f/16; pero entre f/5,6 y f/11 la calidad se mantiene y es excelente. La plena apertura, como es de esperar, es algo menos nítida en comparación, aunque las cualidades de imagen del AF-S 400 f/2,8 son impresionantes.

En cuanto a la D4, muestra a las claras su vocación de todoterreno, rindiendo prácticamente todos los diafragmas intermedios al mismo nivel y viéndose afectado visiblemente por la difracción únicamente el diafragma más cerrado a f/22.

Para confirmar nuestras impresiones iniciales, complementamos la prueba con una imagen de aproximación.

Nos pasamos a la macro

En macrofotografía es habitual emplear diafragmas muy cerrados para aumentar, en la medida de lo posible, la profundidad de campo. En estas circunstancias la difracción puede llegar a ser un problema.

Para realizar esta prueba bajo un fuerte viento racheado, optamos por un sujeto inmóvil, unos líquenes de la corteza de una encina, y los fotografiamos con un Micro-Nikkor 200mm f/4 AFD sobre un trípode Gitzo 3550S. Este objetivo tiene la ventaja de tener su propio pie para trípode, de forma que no hubo que reenfocar para el cambio de cámaras. Realizamos 6 disparos con cada cámara sin variar ninguna otra condición que el diafragma, que ajustamos entre f/4 y f/32. Obviamente y como en los demás casos, no se aplicaron tratamientos de imagen de ningún tipo, desactivando en Lightroom todos los parámetros de revelado.

En la imagen siguiente, y como en el caso anterior, se muestra contorneada en rojo la zona de la que luego se mostrarán los recortes al 100%.

Nikon D4, Micro-Nikkor AFD 200mm f/4, 1/125s f/4,5, ISO 200

Al igual que sucedía antes, la difracción no resulta obvia, hasta el punto de preguntarnos si hicimos algo mal. Es al ver los recortes al 100% donde se intuye lo que confirmaría un análisis al 200-300%: a cierta blandura a plena apertura le sigue un rendimiento óptimo para ambas cámaras sobre f/8. Después, la nitidez empieza a decrecer y lo hace más visiblemente en la D800 que muestra los efectos nocivos de la difracción entre f/16 y sobretodo f/32. La D4 sigue siendo notablemente homogénea en este sentido, con sólo un diafragma crítico a f/32.

Hay que resaltar lo relativo de tales pruebas, que dependen también de la óptica utilizada; si se usan objetivos de baja calidad, la difracción puede ser mucho más visible al sobreponerse a otras imperfecciones, que resultarían amplificadas.

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