Dos pura sangre de Nikon

La prueba

Nos planteamos realizar cuatro ejercicios predefinidos con ambas máquinas: paisaje diurno, macrofotografía, aves al vuelo y fotografía nocturna. Para todo ello, solamente pudimos disponer de un fin de semana, de modo que descartamos alguna otra prueba que hubiera sido interesante, como el vídeo, para poder centrarnos en el tipo de trabajo que hacemos habitualmente.

Obviamente, algunas de estas tareas encajaban mucho mejor en las especificaciones de

Nikon D4, AFS 14-24mm f/2,8, 1/50s f/2,8, ISO 200

una cámara que en las de otra, pero este planteamiento nos pareció oportuno ya que la D4, cuyo coste duplica al de la D800, resultará inasequible para muchos fotógrafos que por razones económicas probablemente van a utilizar esta última para hacer fotos de acción y nocturnas.

Una complicación añadida a nuestra logística era la necesidad de utilizar más material óptico para equipar ambos cuerpos simultáneamente para los vuelos, lo que resolvió Finicon que nos prestó las cámaras y además un objetivo AF-S 400mm f/2,8 VR G ED. Todo ello se acumuló a los equipos personales de ambos autores.

Primer contacto

Varias cuestiones prácticas del diseño de ambas cámaras han sido cambiadas y en nuestra opinión ello ha mejorado su ergonomía, lo cual es notable puesto que hablamos de una línea de cámaras que son proverbialmente manejables y coherentes entre modelos.

Nos ha merecido una especial atención el cambio de orientación angular del plano de la cámara con el botón de disparo, que se percibe ahora diferente.

Como hemos comentado, la D800 hereda un cuerpo parecido al de la D700, que ha resultado ser una cámara muy robusta y fiable, con un peso razonable. Pero hay un detalle que quisiéramos comentar. En la parte superior izquierda de la cámara la D700 tiene tres botones para ajustar el balance de blancos, la sensibilidad y el tipo de archivo (RAW y/o JPG de varios tipos). La D800, además, añade un cuarto botón para realizar bracketing. Esta configuración es perfectamente adecuada para un uso normal de la cámara, pero cuando utilizamos la cámara de noche las cosas son más complicadas. Los botones están juntos, trabajamos sin luz y muchas veces con guantes, para protegernos del frío. Cambiaremos la sensibilidad frecuentemente, casi a cada foto, pero por el contrario vamos a trabajar absolutamente siempre en RAW, para máxima calidad corrección del balance de blancos. Si por un error, pulsamos el botón QUAL en lugar del ISO, podemos arruinar una sesión entera de fotos. Esto (que a nosotros nos ha sucedido) nos obliga a estar repasando que las fotos realmente se graban en RAW y es en nuestra opinión un punto mejorable en los cuerpos semiprofesionales Nikon, que podría subsanarse simplemente con una opción en un menú que desactivase el botón QUAL.

Nikon D4, AFS 400mm f/2,8 VRII, 1/2000s f/4, ISO 800

En cambio, la D4 tiene los botones para controlar la calidad de imagen en la parte posterior, protegidos por un reborde. El primero es el de ISO, que es el que más usaremos: en fotografía digital no hay ninguna razón para no cambiar el ISO con la misma soltura con que cambiamos el diafragma o el tiempo de obturación. La pantalla posterior ayuda a ver de un vistazo si todo es correcto. Además, los botones están retroiluminados. Este pequeño detalle supone una enorme ayuda para la fotografía nocturna y por si solo justificaría, en un mundo ideal, pasar de la D700 a la D4.

Los fotógrafos de acción por su parte, agradecerán que todos los mandos y ruedas de control de la D4 están duplicados en la empuñadura incorporada para disparar en vertical. Su facilidad de manejo es simplemente fantástica y encaja perfectamente en nuestra mano.

Por otra parte, debemos reconocer que en nuestra clase de fotografía partimos de un cierto prejuicio en contra del peso de los cuerpos Nikon de la gama profesional. Las ópticas luminosas son grandes y pesadas, y muchas veces llevaremos equipo de montaña además de la cámara. Esto hace que miremos cada uno de los gramos que cargamos en la mochila. Sin embargo, después de unas horas utilizando la D4, algo más ligera que la D3, nos damos cuenta de que la diferencia realmente no es tanta, sobretodo si tenemos en cuenta que probablemente podamos ahorrarnos llevar una batería de repuesto. Son unos 440 gramos de diferencia, pero desaparecen si a la D800 le añadimos la empuñadura MBD-12, que según la batería insertada oscila entre 365 y 460 gramos, aunque dispondremos a cambio de una autonomía mejorada.

La opinión sobre la empuñadura MBD-12 puede variar, pero si se tiene la costumbre de trabajar muchas tomas verticales, es poco menos que imprescindible. Eso sí, a diferencia de otros modelos, no nos va a mejorar las prestaciones puras de velocidad más que en formato DX.

Nikon D800, AFS 70-200mm f/2,8 VRII, 1/1250s f/5,6, ISO 100

No nos ha gustado el cambio total de estándares de batería, causado al parecer por cuestiones normativas japonesas. Los fotógrafos que conservan sus cámaras anteriores están acostumbrados a poder seguir usando las mismas baterías,

incluso de forma cruzada entre líneas de modelos mediante adaptadores en las empuñaduras (caso de la D300 con las EN-EL4 de sus hermanas mayores desde la D2X hasta la D3S). En el futuro va a ser necesario simultanear dos cargadores si no renovamos todas nuestras cámaras.

Las nuevas baterías tienen nominalmente una capacidad algo menor, pero en la práctica son como mínimo igual de duraderas, por lo que debe de haberse mejorado el consumo. Al no disponerse en el mercado aún de baterías de recambio para la D4 -que sólo traía la suya de origen- iniciamos la prueba con mucha prevención, equipándonos con inversores de corriente para obtener 220V de la toma del mechero del automóvil. Para la D800 simplemente compramos una batería EN-EL15 de repuesto, ya disponibles comercialmente puesto que las comparte con la D7000 y la Serie 1. No tuvimos problemas en ningún caso, a pesar de haber disparado más de 3.000 veces las cámaras. Oficialmente se anuncia que  la batería de la D800 permite 900 disparos, frente a los 2.600 de la D4.

El sonido de disparo nos pareció algo más amortiguado y discreto que en modelos anteriores, pero eso es una sensación subjetiva. Desde luego es una mejora sobre el latigazo de nuestra D300, por si le sirve a alguien la comparación.

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