Fotografiar en los Esteros del Iberá la biodiversidad argentina

Es difícil hablar de fotografía de naturaleza y vida silvestre en Argentina sin  mencionar a los Esteros del Iberá debido a la inmensa diversidad de flora y fauna  que albergan, con algunas especies en peligro de extinción o vulnerables a nivel nacional e internacional.

Durante mucho tiempo la fauna fue hostigada por la caza para obtener los cueros  de la creciente industria peletera; se llevó al borde de la extinción a la mayoría de  las especies. Para proteger esta fauna, un puñado de habitantes de Pellegrini y Mercedes impulso la creación de una área natural protegida, algo totalmente  radical para la zona en los tiempos que corrían. Mediante una ley provincial fue creada la Reserva Provincial Esteros del Iberá en abril de 1983, siendo un grupo de cazadores el primer cuerpo de guardaparques, cuya experiencia fue fundamental para frenar la matanza de animales y poner las  bases para el futuro desarrollo turístico.

Ciervo. Foto: Juan R Díaz Colodrero

Los Esteros del Iberá abarcan unos 13.000 km. cuadrados (14% de la provincia  de Corrientes); gran parte de ellos son lagunas, arroyos, canales y pantanos, aunque no son de menor importancia las llanuras de pastizales, los bosques espinosos de acacias y las isletas de bosques subtropicales. La cuenca fue formada por el río Paraná, cuyo cauce atravesaba la región durante miles de años. Debido a la variedad de ambientes, encontramos una fauna rica y diversa, principal atracción  para fotógrafos, “birdwatchers” y amantes de la naturaleza en general.

Capibaras. Foto: Juan R. Díaz Colodrero

Los “embalsados” son verdaderas tierras flotantes formadas por acumulación de  plantas acuáticas y sedimentos traídos por el viento y el agua; albergan una infinidad de vida animal y vegetal. Este tipo de ambiente es muy particular de los Esteros.

Entre las especies destacables de la megafauna están el yacaré (caimán) negro y overo, el ciervo de los pantanos, el lobito de río (nutria), el venado de las pampas, el aguará guazú (lobo colorado) y el oso hormiguero; especies todas ellas amenazadas o en peligro de extinción. Carpinchos (capibaras), monos aulladores, corzuelas pardas, vizcachas y armadillos se suman a la lista de animales que el visitante puede encontrar.

La avifauna merece una atención especial. Con más de 350 especies, la reserva es uno de los sitios más importantes para las aves migratorias y para las residentes habituales. Las especies más importantes son el yetapá de collar y el yetapá grande, el cardenal amarillo, el yabirú, el pato crestudo, el federal y la lavandera. La reserva ha sido declarada AICA (Area Importante para la Conservación de las Aves) por la institución Aves Argentinas junto a BirdLife International.

Yabirú. Foto: Juan R. Díaz Colodrero

La flora no desmerece, con un catálogo de más de 1.400 especies en constante aumento. En las zonas pantanosas hay amapolas de agua, jacintos de agua, totoras y juncos. En los bosques húmedos crecen árboles de gran altura como el lapacho rosado y el timbó, además de palmeras pindó y caranday. La sabana cuenta con grandes extensiones de pastizales que aportan material para los techos de los ranchos correntinos; los montes de las acacias espinillo y algarrobo son un importante recurso maderero para obtener carbón vegetal y postes en la construcción.

El clima es subtropical sin estación lluviosa definida. Sin embargo las precipitaciones son más frecuentes en los meses de octubre y noviembre. El promedio de lluvias es de 1.500 mm. anuales. En los meses invernales las temperaturas bajan hasta los 5 grados y en verano superan los 40.

La primavera, debido a las lluvias y el calor, es la temporada con mayor cantidad de insectos.

Colonia Carlos Pellegrini es el lugar por excelencia para conocer la reserva. Cuenta con una importante infraestructura hotelera y servicios de excursiones. Se encuentra a medio camino entre Buenos Aires y las cataratas de Iguazú. Lo ideal es estar al menos 2 noches, dependiendo de lo que se busque. Hay campings, hospedajes y hoteles económicos y de pensión completa; también hay posadas y hosterías de gran lujo. Normalmente, al contratar alojamiento, los mismos establecimientos se encargan de la organización de excursiones por el Parque.

Los paseos en lancha a motor se realizan mayormente en la Laguna Iberá y sus canales, logrando encontrar fácilmente gran parte de la fauna antes mencionada. Lo ideal es salir temprano por la mañana y en las últimas horas de la tarde, excepto que la temperatura sea muy baja. El cuartel de guardaparques junto a la laguna ofrece un interesante centro de visitantes audiovisual, con mapas, fotografías y proyección de documentales. Cuenta también con atención al visitante y sanitarios. De la estación parten senderos hacia los montes, esteros y pastizales, cuya entrada es libre durante el día; para los recorridos nocturnos es necesario contratar un guía. Otras opciones interesantes son las salidas en piragua o kayak, y las cabalgatas por esteros y palmerales, que permiten conocer más sobre la cultura del gaucho correntino.

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Una respuesta a Fotografiar en los Esteros del Iberá la biodiversidad argentina

  1. Jorge Luis Lagraña 29 noviembre, 2011 at 14:29 #

    Es excelente, lastima que las autoridades provinciales, deberían poner mas la mirada en las rutas de acceso… porque siempre se siguen filtrando cazadores. Digo porque hace unos meses se encontró un ciervo muy mal herido de bala. En camino al Paso Mesa.

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