Sentimientos avutarderos: 25 años tras las avutardas

En la pasada edición de la FIO tuve la oportunidad de impartir una charla con este título. Ahora gracias a la hospitalidad de Fotonatura,  comparto estos sentimientos con los amigos y amigas del web.

Dediqué mi conferencia a la memoria de José Ramón Gil, persona muy conocida entre los que llevamos tiempo haciendo fotografía de naturaleza en Extremadura. José Ramón fue médico, director del patronato de Monfragüe, estupendo fotógrafo, difusor de la naturaleza y amigo. Quería fotografíar avutardas, incluso preparamos alguna sesión, pero el vértigo de su enfermedad le impidió acudir a la cita. Es bueno recordar a gente tan extraordinaria.

LA PRIMERA Y LA ÚLTIMA. Mi primera foto de avutarda está hecha en los Llanos de Brozas hace 25 años. Una pareja de hembras muy lejanas tomadas con un 200 Tamron y una Nikon FE2. La última es el primer plano de un macho con un 500 mm y una cámara digital. Mientras tanto, unas 4.000 horas tras las “avus” por la provincia de Cáceres en los más diversos aguardos.

Imagen de los Llanos de Cáceres en primavera

¿POR QUÉ? Una pregunta que nos hacemos frecuentemente. ¿Por qué fotografiamos? ¿Por qué elegimos un tema? En mi caso es difícil la respuesta. Influye el hecho de haber nacido en Brozas (Cáceres), tradicional territorio de avutardas. Mi padre era un labrador de yunta de mulos que me llevaba de muy niño al campo y me enseñaba las “avetardas” y las cigüeñas negras. Determina la cercanía y el amor a un territorio tan difícil de interpretar como es el llano. Y por supuesto es fundamental la pasión por una especie hermosa, la avutarda.

El autor, apostado en un hide en las llanuras y herbazales cacereños

NO ESTAMOS LOCOS. SABEMOS LO QUE QUEREMOS. En el mundo materialista que vivimos, gente que haga cosas tan raras como las por mí vividas puede ser tomada por loco. Así no es normal estar hasta 20 horas en un cubículo de 1 m3 para no hacer ni una sola foto. Tampoco dejar a tus amigos en plena marcha de la noche del sábado para llegar a oscuras al hide. O dejar a tu mujer calentita en la cama en los meses de abril, esos que son tan dulces de dormir, para ir a pasar todo el frío del mundo. No estamos locos porque sabemos lo que queremos: captar las más bellas luces del llano, estar cerca de las avutardas, reflejar en tus diapositivas y sensores su maravillosa parada nupcial.

EN 25 AÑOS PASAN MUCHAS COSAS. En 25 años tras las avutardas han pasado muchas cosas, buena parte de ellas determinadas por las circunstancias técnicas. Así, con diapositivas y objetivos manuales era muy difícil el acercamiento y la foto perfectamente nítida. No digamos el vuelo. Es fácil tener un macho a 50 metros. Lo difícil es tenerlo a 8, al alcance de un 400 mm. La gran revolución de la fotografía de avutardas, y en general de la naturaleza, ha sido la era digital. Todo es mucho más fácil. Los potentes objetivos son ya digiscoping con los que te puedes comer los grandes barbones desde una buena distancia. Hay servicios que te ponen en medio del fragor del celo. A mí me parece estupendo, pero no ha sido mi estilo pues pienso que lo más apasionante de una foto es su preparación y a ello dediqué parte de mis esfuerzos. También ha cambiado mucho la consideración de la especie. Algunos hemos hecho grandes esfuerzos para que las grandes aves de las llanuras sean más conocidas y respetadas. Pasear por la ciudad en la que vivo, Cáceres, y descubrir una calle llamada  “Las avutardas” es recompensa a tantos esfuerzos.

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