José Luis González Grande, un pionero que vuelve a los orígenes

José Luis González Grande es uno de los referentes históricos de la fotografía de naturaleza en España, disciplina en la que arrancó muy joven por su cercanía al campo y pasión por los animales salvajes, especialmente las aves rapaces. Ahora ha vuelto a poner en el mapa el territorio de campeo fotográfico que le vió nacer, el Tiétar abulense, con una empresa de alquiler de aguardos para fotografiar la fauna silvestre de la zona.

Comencé a hacer fotografía de naturaleza en 1968 con una Kodak Instamatic. Con 15 años de edad y esta cámara compacta, mis posibilidades se limitaban a fotografiar huevos o pollos en los nidos y algún que otro “bicho” que los guardas de las fincas tuvieran en jaulas: búhos, tórtolas, cuervos y hasta una pareja de águilas imperiales.

La fotografía de naturaleza estaba despuntando en España a finales de los años sesenta. Era una actividad absolutamente elitista y buena parte de los fotógrafos eran cazadores de caza mayor que comenzaban a practicar la caza fotográfica, como se la denominaba entonces. La creación de Incafo (Instituto de la Caza Fotográfica) fue el detonante de que se empezaran a conocer las fotos de unos cuantos fotógrafos que las realizaban para ellos, sin intención de venderlas. Incafo, con su editorial, comenzó a publicar las revistas Ronda Iberia y Caza Fotográfica y, posteriormente, libros con el material de estos fotógrafos, que no vivían de esta actividad ya que eran personas con una situación acomodada.

José Luis González Grande en 1983 usando objetivos Novoflex.

En 1972 me compré mi primera cámara reflex: una Zenith rusa y un teleobjetivo Soligor 400mm (el más barato y básico del mercado). Después vendrían los Novoflex y los objetivos Nikon de precio asequible o de segunda mano.

Entonces me hice socio de Incafo. Asistía a proyecciones de documentales que hacían en la sede del Instituto. Alucinaba con los documentales hechos en España en 16 mm. por fotógrafos y realizadores españoles “aficionados” que se proyectaban allí para los socios. Entre otros, conocí a Arturo Sarró, médico psiquiatra catalán, que años después, me pidió filmar las águilas imperiales desde uno de mis hides.

El paso a profesional
En Incafo me revelaban las fotos que hacía en papel a precio de socio. Una tarde de la primavera de 1973, al ir a recoger las copias de un par de carretes, coincidí en la recepción con Luis Blas Aritio, propietario mayoritario de la empresa, y las ojeó, le gustaron y me propuso comprarme fotos si trabajaba en diapositiva de Kodak. Me pareció estar oyendo campanadas celestiales por todos los lados.

En pocos meses, ya veía mis fotos publicadas en los libros y revistas de la editorial. No acabó el primer año de colaboración cuando, al ver mis progresos y las cantidades que me tenían que pagar, decidieron ofrecerme el puesto de fotógrafo oficial; les salía más rentable aunque me pagaran sueldo, dietas y gasolina.

Durante aquella época, avanzados los años setenta, los fotógrafos españoles de referencia eran Antonio Camoyán, Álvaro Silva, Antonio Díaz de los Reyes, Juan Antonio Fernández y Luis Pechuan entre otros, cuyas fotos aparecían en libros y revistas de la editorial Incafo con una calidad poco usual para esos años y lo que se veía publicado. Era la época de los pioneros. Estaba todo por hacer pero todavía nadie vivía de la fotografía de naturaleza.

Un buitre negro y un buitre leonado se disputan un pedazo de carroña.

Fueron los belgas Willi Suetens y Paul van Gröenendael los que me hicieron ver el camino a seguir. Venían todos los años en primavera a fotografiar las rapaces españolas con medios envidiables: buenas cámaras y potentes teleobjetivos, andamiajes, hides, todoterrenos, etc. Mi pasión eran las rapaces desde que tenía poco más de 10 años y, a principios de los setenta, las fotos de los belgas me enseñaban cómo debía fotografiarlas y los sistemas y medios a utilizar, si es que podía con mis escasos recursos.

Escasamente dos años después de comenzar a trabajar en Incafo, me independicé. Quería ser libre y realizar los proyectos que me gustaran y con más tranquilidad. Necesitaba olvidarme de los aviones y los grandes viajes por un tiempo. Todo había ido demasiado deprisa. Comenzaba otra etapa, aunque seguí colaborando con Incafo para la revista Periplo y numerosos libros.

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3 Respustas a José Luis González Grande, un pionero que vuelve a los orígenes

  1. Victorino 13 abril, 2011 at 23:39 #

    José Luis González Grande es uno de los grandes.

  2. Joseba Zabala 1 agosto, 2011 at 9:23 #

    MI hijo Iñaki y yo acabamos de regresar de Candeleda donde hemos pasado un par de jornadas inolvidables en el HIde de los carroñeros. José Luis es tan EXCELENTE fotógrafo como persona. En estos días ha estado permanentemente pendiente de nosotros, mejor imposible. Desde aquí le quiero agradecer su entrega y sobre todo su cariño y el de su familia. Un enorme abrazo para él, para su mujer y para sus hijos de parte mía y de Iñaki.
    P.D.: Volveremos. 😉

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  1. 77 fotógrafos de naturaleza que deberías conocer « En busca de la fotografía perfecta - 28 diciembre, 2012

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