Callejeando bajo el mar

Las EVIL

Las marcas finalmente han reconocido este nicho de mercado y las primeras en reaccionar han sido Panasonic y Olympus, las que, a través del sistema micro 4/3, han diseñado una serie de cámaras de tamaño realmente reducido pero con objetivos intercambiables de muy buena calidad. Por otro lado, en Sony se han subido al carro, con la saga NEX y sensores APS-C iguales a los de la gama Sony o Nikon réflex. Son las cámaras de visión por pantalla electrónica y objetivos intercambiables, conocidas como EVIL –del inglés “Electronic Viewfinder Interchangeable Lense”-.

Las diferencias apreciables entre el equipo evil y el de cámara dslr, ambos preparados para la inmersión. Foto: Marc Casanovas.

Las principales EVIL del mercado o aquellas que disponen de una mayor oferta de carcasas para ser usadas bajo el agua son:

– Sony NEX5 – carcasas Nauticam, Seatool, 10 Bar y, en proyecto, Ikelite.
– Panasonic GF1 – carcasas Seatool, Inon, 10 Bar y, en proyecto, Ikelite.
– Panasonic GH1 – carcasa Seatool.
– Olympus EP1 o EP2 – carcasa Athena.
– Olympus EPL1 – carcasas Olympus, Seatool y 10 Bar.

Gorgonias en el Vapor Inglés (El Port de la Selva). Foto: Marc Casanovas (Panasonic GF1)

Tras varios años usando equipos réflex convencionales, tanto de diapo como digitales, he optado por usar uno de estos equipos EVIL, compuesto por una Panasonic GF1 en caja estanca Seatool, con dos ópticas, principalmente un Leica 45mm macro y un ojo de pez 8mm, y para iluminar, dos minúsculos pero potentes flashes Inon S2000.

La cámara reúne en un pequeño cuerpo prácticamente todas las posibilidades de una réflex Olympus de gama media. Ajustes tanto de gestión de colores como de balances de blancos con un amplio abanico de posibilidades, una pantalla luminosa y nítida, un autoenfoque que, pese a ser por contraste, se revela como muy efectivo pudiéndose incluso en video usar autofoco continuo. De hecho, si lo comparamos con el autofoco de una D300s en modo video-LiveView pone en evidencia el largo trecho que le queda por recorrer a esta prestación en las réflex “convencionales”.

Por otro lado, un sensor 4/3 (factor de multiplicación de x2) mantiene unos niveles de ruido comparables a los de las mejores réflex de gama media y además permite, con el objetivo adecuado, unos acercamientos y una profundidad de campo que solo se pueden conseguir, en otros equipos, con el uso de objetivos macro y lentes adicionales.

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