Callejeando bajo el mar

Las cámaras EVIL – del inglés Electronic Viewfinder Interchangeable Lenses-, de objetivos intercambiables y visión mediante pantalla electrónica, se encuentran a medio camino entre las compactas de alta gama y las reflex. Ocupan y pesan la mitad que las DSLR estándar, aunque su precio, por ahora, no difiere tanto. Olympus, Samsung, Panasonic y Sony han tomado la delantera a las dos principales marcas de referencia en fotografía de naturaleza y, específicamente, subacuática, un medio en el que las EVIL proporcionan ventajas añadidas, en opinión de Marc Casanovas, que ha callejeado por el fondo marino con su nuevo equipo ligero.

Prácticamente, en cualquier disciplina fotográfica, gran parte del secreto de una buena foto reside en pasar lo más desapercibido posible, en no llamar la atención para poder integrarnos en el ambiente del instante sin temor a romperlo.

De esta necesidad, desde hace muchos años han surgido pequeños y silenciosos equipos equipados con caras y luminosas lentes que han permitido a los fotógrafos moverse con ligereza y obtener esas fotos que con otros equipos más aparatosos serian prácticamente imposibles. Todos tenemos en mente la imagen de un fotógrafo con una pequeña cámara telemétrica colgada del cuello de cacería por las calles de una gran ciudad.

Los fotógrafos submarinos nunca lo hemos tenido fácil: pesadas carcasas de aluminio y flashes enormes anclados a brazos que nos hacen parecer algo muy amenazante tanto bajo el agua para los seres que fotografiamos como fuera de ella para el personal de control de los aeropuertos. Cada viaje se convierte para un fotógrafo submarino en una lucha contra la bascula y las maletas llegan a parecer un autentico Tetris 3D.

Esponja amarilla. Foto: Marc Casanovas (Panasonic GF1)

De ahí, básicamente, ha nacido la necesidad de ir reduciendo el volumen y el peso del material. Primero fueron los flashes. Los pesados flashes de baterías han ido siendo sustituidos por pequeños flashes a pilas. Y luego las enormes cúpulas frontales por cúpulas de viaje cada vez más compactas.

Pero con las cámaras, la reducción era algo más complicado. Hasta ahora un cuerpo compacto significaba sensor pequeño y óptica no intercambiable, con todo lo que ello suponía. Sensor pequeño significa inconvenientes tales como ruido digital a poco que subas el ISO y una enorme profundidad de campo, y las ópticas no intercambiables limitan mucho cualquier uso mínimamente especializado.

Tradicionalmente, tras la desaparición de la gama Nikonos, al colectivo fotosub no nos han tenido muy en cuenta. Pero el deseo de disponer de un buen sensor en un cuerpo pequeño ha coincidido con las demandas de muchos fotógrafos terrestres en todo el mundo y, a causa de esa coincidencia, hemos podido ver satisfechas nuestras necesidades.

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