Fernando Puche, a la búsqueda de la imagen soñada

El madrileño Fernando Puche ha publicado un pequeño libro en el que nos narra su manera de fotografiar y la evolución que ha seguido su visión de la naturaleza. La publicación contiene algunas fotografías y bastantes postulados sobre la creatividad, la inspiración, la motivación. Se trata, pues, de un libro para ser visto y leído, en el que descubrimos el proceso que lleva a la realización de una obra, a la obtención de la imagen deseada. Hemos querido ahondar en sus explicaciones y obtener más detalles de esa búsqueda estética.

El tercer libro de la colección “Así trabaja el fotógrafo…”, de Artual Ediciones, está dedicado a Fernando Puche. A partir de las preguntas lógicas que van surgiendo de su lectura, Puche responde a Fotonatura hilvanando un discurso fluido y coherente, el que deriva de una idea muy clara de cómo trabajar con la cámara. Hemos agrupado en 4 bloques sus respuestas.

La tecnología y la forma de trabajar

Puche ha resumido su trayectoria en 35 imágenes, que tienen en común el soporte en el que fueron capturadas, la película (principalmente, diapositiva en color). No deja de sorprender que no haya transitado hacia la tecnología digital. La pregunta sobre los motivos de esa fidelidad a la emulsión química es casi obligada, pero su respuesta nos lleva enseguida a penetrar en el método fotográfico que sigue, ya que todo su esfuerzo va dirigido a obtener la imagen deseada sobre el terreno sin pensar en tratamientos posteriores en el ordenador.

“Sí, aunque parezca increíble todavía trabajo con película. ¿Por qué lo hago? Hay tantas respuestas… Y todas serían insuficientes para explicar algo que a menudo puede no tener lógica, sobre todo para aquellos que utilizan cámaras digitales.

Trabajo con película porque comencé con ella hace más de veinticinco años y hasta el momento me sirve. Yo nunca me hice la pregunta de por qué tenía que pasarme al digital, sino que me pregunté por qué tenía que abandonar la película, y la verdad es que no encontré suficientes razones de peso para hacer una transición que a mí me salía muy cara. Sustituir mi cámara de gran formato por un equivalente digital suponía -y aún supone- unos cuantos millones de las antiguas pesetas, y estaba convencido de que este gasto no iba a conllevar una mejoría sustancial en mis imágenes. Pero claro, depende de lo que cada uno entienda por hacer mejores fotos. En fin, todo es subjetivo y reconozco que algunas de mis razones para seguir utilizando película son tremendamente subjetivas como mi aversión a la informática, mi deseo de pasar delante de un ordenador el menor tiempo posible, mi obsesión por llevarme a casa “la mejor imagen posible”…

Esto no implica que no haya pensado en muchas ocasiones lo mucho que me gustaría poder ver “in situ” las imágenes hechas. Pero esto ya lo echaba de menos antes de que apareciesen las cámaras digitales. Esta posibilidad me habría ahorrado algunos experimentos y unos cuantos viajes, pero para mí la fotografía es experimentación y cada viaje supone un desafío, así que ha podido la emotividad de la experiencia fotográfica ante los avances tecnológicos. En el fondo no deja de ser puro romanticismo.

Parque Regional de La Pedriza, Madrid, 2006. Foto: Fernando Puche.

Se trata de un romanticismo que me obliga, por precepto auto-impuesto, a intentar captar con la cámara “la mejor imagen posible”. Hacer fotos es sencillo: extiendes el trípode, montas la cámara, enfocas, compones, mides la luz… y haces la foto. Mi reto no es ese, no tiene tanto que ver con la utilización de las herramientas como con la manera de usarlas para poder crear una imagen de la que pueda estar orgulloso. Por eso pongo tanto empeño en el momento de la toma, porque para mí es fundamental ir subiendo peldaños, so sólo en mi proceso creativo, sino también en mi destreza a la hora de captar con la cámara aquello que deseo. Pasar meses imaginado algo, puliendo una idea, visualizándola en mi cabeza, buscando lugares para llevarla a cabo, estar por fin delante de ella y no hacer la mejor foto posible, pienso que es un auténtico desperdicio. De hecho, si una foto no me parece lo suficientemente buena nunca le echo la culpa a las herramientas; entiendo que no elegí bien el momento, la composición, la luz o los valores de apertura y velocidad. Una de las cosas que me sigue fascinando de mi pasión fotográfica es conseguir captar la foto deseada. Es uno de los alicientes para que todavía salga con la cámara a buscar esos “paisajes soñados”.

,

No comments yet.

Deja un comentario

Powered by WordPress. Designed by Woo Themes