Dos segundos milagrosos e irrepetibles

Rafael Rojas ha obtenido uno de los premios del concurso IPA (International Photography Awards), dedicados a un amplio abanico de especialidades fotográficas. Concretamente, Rojas, residente en Suiza, obtuvo el primer premio del apartado “Vida animal” en la categoría de aficionados. La misma imagen, titulada “Giraffe Symphony”, también obtuvo una mención honorífica en otro concurso de fotografía, el International Conservation Awards. La foto, como todas, tiene su historia; en este caso, marcada por el suspense en la noche africana.

Historia de una foto con suspense nocturno

Una de las mejores experiencias que ofrece el parque nacional de Etosha, en Namibia, es la posibilidad de ver como la vida animal se acerca a beber a los puntos de agua una vez caída la noche. En campos como el de Okaukuejo, focos dispuestos en torno a la charca permiten vislumbrar como las figuras de jirafas, cebras, elefantes e incluso rinocerontes blancos se van perfilando poco a poco según salen de las tinieblas, bajo el mágico silencio de la noche y un cielo inundado de millones de estrellas.

Mucho antes de aterrizar en suelo namibio, ya tenía una pequeña idea en mente sobre las posibilidades que podrían ofrecer las charcas del parque de Etosha. Siempre he sentido una especial debilidad por las imágenes de vida animal integrada en su medio. Son imágenes que cuentan una historia, y quizás sea mi gran pasión por la fotografía de paisaje que me empuja a incluir los animales en el ambiente que les rodea, a retratar su comportamiento y ese frágil equilibrio entre vida animal y ecosistema. Imaginé que las posibilidades de realizar una imagen de este tipo eran muy grandes en torno a los puntos de agua de Etosha. Efectivamente, mucho mas de lo previsto mi 400 mm. se quedó en la mochila, mientras un 70-200 mm. o incluso un 24-70 mm. se erigía sobre el trípode unido a la cámara.

Nada más llegar a Okaukuejo, descubrí las grandes posibilidades que ofrecía la noche, y su efecto benéfico sobre uno de los grandes problemas de la fotografía de naturaleza: la dificultad de reducir el caos natural y crear simplificación y orden en la imagen. Al caer la noche, y bajo la única luz de los focos dirigidos hacia la charca, la oscuridad y el misterio inundaba el ambiente, reduciendo la expresión a una orilla y su reflejo…un efecto del todo propicio para conseguir una imagen gráfica, simple, impactante y poética. Animales flotando en un limbo de oscuridad, ausencia de referencias físicas y el impactante reflejo de la escena en el espejo creado por el agua…La mesa estaba puesta y no había “mas” que esperar a los invitados.

Durante los cuatro o cinco días que estuvimos en Etosha, acudimos cada noche frente a la charca, esperando que la ocasión soñada se presentara. Las primeras noches de vigilia no dieron mucho resultado desde el punto de vista fotográfico, y todo se quedó en disfrutar del maravilloso olor a hierba húmeda, el no tan lejano rugido de los leones y un cielo sembrado de estrellas.

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