Fotografiando misiles, el vencejo real

Durante la crianza de los pollos, si las condiciones climatológicas son adversas, los vencejos realizan las denominadas “fugas de tempero”. Los adultos se marchan a zonas con climatología más benigna, y los pollos ralentizan su metabolismo, permaneciendo sin comer incluso varios días en espera que las condiciones mejoren y vuelvan los adultos.

A partir de mediados de octubre comienzan a marcharse a sus cuarteles de invernada, aunque hasta mediados de noviembre se puede ver algún individuo sobrevolando los cielos ibéricos.

Siluetas de vencejos en un cielo crepuscular. Foto: José Ma. Benítez.

¿Cómo fotografiarlos?

Para fotografiar a esta especie, lo primero que debemos hacer es localizar alguna de sus colonias de cría. Ya que no tienen querencia por ninguna zona en especial para cazar, ésta será la mejor forma de asegurarnos que vamos a disfrutar de los espectaculares vuelos de esta especie. Las colonias, como se ha explicado, las suelen ubicar en cantiles rocosos o en construcciones humanas, como puentes. Las mejores horas son las primeras de la mañana y las últimas de la tarde, ya que es cuando hay más afluencia de aves y esa circunstancia permitirá fotografiarlos casi sin descanso. Una de las mejores épocas es cuando los polluelos abandonan el nido y comienzan a volar con los adultos. El número de aves es, por tanto, mucho mayor y a última hora de la tarde suelen a acudir todos a las colonias para dormir.

Para la fotografía de esta especie, recomendaría objetivos a partir de 300 mm. luminosos pero que no sean muy pesados y que dispongan de un enfoque muy rápido. Intentar seguir a los individuos de esta especie en vuelo durante varias horas con un objetivo muy pesado puede ser una verdadera tortura. Yo utilizo el 400 mm Canon f5,6 L, ligero, con un enfoque muy rápido y que ofrece una calidad muy buena.

Fotografiando vencejos sobre un puente. Foto: Pepo Navarro.

En la cámara, siempre el modo de ráfagas, cuanto más rápidas mejor. La profundidad de campo en esta especie no es importante, por lo que suelo elegir un número f bastante bajo (entre f/5,6 y f8, la máxima apertura y un punto más en el caso de mi objetivo). Normalmente llevo la cámara en exposición automática con prioridad a la abertura y vigilo que la velocidad no baje de 1/200 de segundo, ya que si no las fotografías quedarán movidas. Una vez preparado, me coloco en las zonas en las que la luz me sea más favorable. Y a partir de aquí, comienza el “espectáculo”.

Los vencejos suelen volar a gran velocidad, pero cuando llegan a la colonia acostumbran a hacer vuelos más lentos junto a ella, sin apenas aleteos. Es entonces cuando debemos aprovechar para disparar la cámara. Los mejores días son los ventosos, ya que vuelan más lento y es más fácil encuadrarlos y enfocarlos. Eso ocurre cuando tienen el aire en contra, porque cuando vuelan con mucho viento a favor, olvidaros de pillarlos porque van como cohetes.

Una vez que los tengamos a tiro y enfocados, hay que tirar de ráfaga y rezar para que no nos hagan un cambio de sentido, cosa bastante habitual, que nos deja una bonita colección de fotos del cielo. Hay que tener paciencia, ya que las primeras veces parecerá una empresa imposible, pero con dedicación seguro que veremos resultados en poco tiempo. Aunque podemos estar varias horas con ellos, yo recomendaría hacer algunas pausas para descansar. En ocasiones, seguir constantemente a las aves e intentar fotografiarlas llega a provocar dolor de cabeza.

, , ,

No comments yet.

Deja un comentario

Powered by WordPress. Designed by Woo Themes