Fotografiando misiles, el vencejo real

La fotografía de vencejos es, en varios aspectos, muy diferente de lo habitual con el resto de aves en el área mediterránea. Lo aconsejable es fotografiarlos en pleno vuelo, con el equipo a mano alzada, al descubierto, en compañía de otros aficionados y cerca de los nidos, lo que no causa ningún perjuicio a los individuos de esta especie, auténticos misiles alados e incansables voladores. Nos lo explica el fotógrafo extremeño José María Benítez Cidoncha.

A los vencejos casi únicamente se les puede fotografiar en vuelo, lo que entraña mayor dificultad. Pero por otro lado, si nos situamos en las proximidades de una colonia de cría, habituales en entornos humanos, podremos tenerlos a tiro sin necesidad de usar escondites y sin causar ningún tipo de perjuicio a la seguridad de los pájaros.

El vencejo real mide más de 20 centímetros y la envergadura supera el medio metro. Foto: José María Benítez.

El vencejo real y su estatus

El vencejo real (Tachymarptis melba) es la especie de vencejo más grande de las que viven en la Península Ibérica. En vuelo se caracteriza por su silueta estilizada, con alas en forma de guadaña, vientre y pecho blancos, atravesados por una fina línea oscura, y el resto del plumaje de un color ocre pálido. Los sexos son indistinguibles. Los jóvenes se reconocen porque tienen los bordes de las rémiges de color blanquecino. Mide más de 20 cm. de altura y la envergadura supera el medio metro.

Se distribuye desde el Mediterráneo hasta Asia Menor, Pakistán e India, con algunas poblaciones aisladas en África y Madagascar. La zona de invernada de la subespecie nominal, que es la que nidifica en España se sitúa en el oeste y este de África Ecuatorial.

En España, su distribución viene condicionada a la presencia de cantiles en los que nidificar, tanto naturales como artificiales (puentes, muros de embalses, grandes edificios, etc.). Son más abundantes en el este peninsular, aunque tiene una distribución amplia pero discontinua en el resto del territorio. La población reproductora en nuestro país no está suficientemente cuantificada, aunque probablemente superen las 10.000 parejas. No se conoce tampoco la evolución demográfica de la mayoría de las poblaciones de vencejos reales, aunque en algunas zonas han experimentado un ligero aumento. En Extremadura no está clara tampoco cual es su población ni su evolución. Los últimos censos datan de finales de los 70 y primeros de los 80 y hasta ahora no hay ningún trabajo sobre ello. Desde el año pasado, la asociación ecologista Adenex está realizando un censo regional de esta especie para el que piden colaboración de todo aquel que pueda aportar datos sobre la especie.

La época de cría

Se alimentan de insectos que capturan en vuelo. El método que utilizan para capturarlos es parecido al de las golondrinas y chotacabras: vuelan con el pico abierto “barriendo” los insectos que van encontrando como lo haría un cazamariposas. Así capturan sobre todo hemípteros, himenópteros, etc.

La reproducción comienza a partir de finales marzo y las cópulas se realizan en el aire. Foto: José M. Benítez.

La reproducción tiene lugar a finales de marzo. Las cópulas las realizan en el aire, en un ejercicio de dominio del vuelo espectacular. Suelen ubicar los nidos en grietas formando colonias que varían de entre cinco a más de un centenar de parejas. Los nidos están compuestos por material que recogen en vuelo, como telas de araña, villanos de cardos, etc. Este material lo aglutinan con la espesa saliva que segregan, que al secarse se endurece. Con estos materiales construyen una pequeña “copa” en la que depositan 2 o 3 huevos de color blanco. La incubación dura unos 20 días, colaborando ambos sexos en este menester. Los pollos permanecen en el nido unos 50 días y son cebados también por ambos sexos.

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