Los encuentros de Andoni Canela con la fauna salvaje ibérica

En su reciente libro “La mirada salvaje”, Andoni Canela nos presenta sus encuentros con la vida animal. La publicación es el resultado de 15 años de trabajo de campo a la búsqueda de fauna salvaje: osos, linces, urogallos, águilas, lobos y también de especies más comunes y fáciles de encontrar, lo que no necesariamente equivale a tener asegurada una imagen atractiva o sugerente. Las fotografías agrupadas en el libro, más de 200, son el resultado de largos aguardos, a veces del todo improductivos, de caminatas y muchas horas de preparación y documentación, pero también de encuentros inesperados con los animales ibéricos.

Una tercera parte de las fotos que aparecen en “La mirada salvaje”, obra de Andoni Canela, son inéditas. Más del 80 por ciento son impresiones de diapositivas escaneadas. Canela no efectuó el cambio de película de emulsión a los archivos digitales hasta 2007.

El navarro Andoni Canela, afincado en Cataluña desde hace muchos años, ha narrado para Fotonatura sus encuentros con 4 de las especies que aparecen en su libro: el lobo ibérico, el oso pardo cantábrico, la perdiz nival y el quebrantahuesos.

Lobos ibéricos dando cuenta de una carroña en la Sierra de la Culebra, Zamora. Foto: Andoni Canela

El lobo ibérico

“Para hacer fotos de lobo ibérico he dedicado cientos de horas. Sumados, tal vez 90 días. Me he centrado en la Cordillera Cantábrica y en la Sierra de la Culebra. En la primera zona nunca conseguí ver un solo lobo cuando me lo proponía y eso que anduve cerca, en lugares con huellas frescas y donde se habían producido ataques a ganado o avistamientos muy recientes. Si que tuve algún encuentro y logré fotografiar algunos ejemplares, con más de 300 metros de separación, cuando no me lo esperaba, mientras trabajaba con otra especie.

En la Sierra de la Culebra he realizado tres tentativas, de entre dos y tres semanas cada una. En la primera, en 1994, a pesar de la ayuda del legendario Manolín, guarda mayor de la reserva, conseguí ver un lobo el último día a última hora. Las dos ocasiones siguientes fueron días y días de aguardo consecutivo en zonas de paso con el teleobjetivo de 600 mm. montado en la cámara junto con el teleconversor de x1.4 o de x2. En 2002 conseguí algunas fotos crepusculares forzando la exposición a 3.200 ISO. Entonces aún usaba película así que no cuesta imaginar el grano que apareció en los fotogramas. En 2007 pude hacer fotos interesantes después de obtener un permiso para situar un escondite cerca de una carroña abandonada en el monte. En el quinto día de espera apareció un grupo de lobos casi de repente. En otra ocasión, en un lugar de paso, conseguí hacer un retrato de casi cuerpo entero a un lobo alfa gracias al tele de 600 mm. y al multiplicador.”

El oso cantábrico

Oso pardo macho en las montañas del Alto Sil, al norte de León. Foto: Andoni Canela

“Cinco años he ido a la cornisa Cantábrica a la búsqueda de osos. He cubierto todas las estaciones, incluido el invierno, trabajando en un libro de la especie en colaboración con la Fundación Oso Pardo (FOP). He conseguido en diversas ocasiones hacer fotos de osos, incluso de madres con crías, pero siempre a considerable distancia.

En una de esas veces precisamente, mientras con un guarda de la FOP estábamos tumbados esperando la aparición de una osa y sus oseznos, nos salió por detrás un macho adulto a unos 40 metros. Ni nos vio ni nos olió. Seguía los efluvios de una hembra y fue una aparición fugaz por la cresta que teníamos por encima de nosotros. No tuve tiempo ni de intentar disparar siquiera ya que se salía del encuadre. Tuve la idea de quitar el teleconversor x1.4 en previsión de que volviera. Era una esperanza vana… pero sucedió y esta vez sí; pude disparar y conseguir una fotografía muy rara de oso, un contrapicado extremo y muy cercano”.

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