Sensaciones y vivencias a ras de agua: la fotografía desde un hidrohide

El uso de aguardos flotantes y móviles resuelve uno de los principales obstáculos para la fotografía de especies acuáticas. El contacto con el agua, sin dejar de ser un peligro para el fotógrafo y su equipo, se convierte, gracias al uso del “hidrohide”, en una oportunidad excitante: moverse en el medio de los animales, a su ritmo y desde su mismo ángulo de visión, jugando con los reflejos y colores del agua en una superficie con pocos obstáculos. Juanma Hernández nos transmite sus sensaciones cuando fotografía a ras de agua.

Hace un tiempo, al regalarme una persona muy querida el libro de un conocido fotógrafo escocés, contemplé una imagen que me dejaría marcado por mucho tiempo. Se trataba de la fotografía de un eider deslizándose y fundiéndose entre una línea de agua, gracias a un precioso y suave desenfoque y un control de la profundidad de campo como no había visto hasta el momento en una imagen de ese tipo.

Aquella fue la primera imagen que vi de una ave acuática realizada desde dentro del agua, con la ayuda de un hidrohide, hide flotante o acuático, o como queramos llamarlo. Me impactaron los detalles que he comentado. Sin embargo, lo que más llamó mi atención en ese momento fue la sensación de intimidad y de interacción entre fotógrafo y animal que transmitía esa imagen. Probablemente el punto de vista a ras de agua tenía mucho que ver con esa sensación.

Lo primero que hice después de admirar la foto fue saltarme todos los capítulos previos del libro y buscar en el índice que era aquello de “puesto de camuflaje anfibio”, como aparecía en la traducción, que había utilizado el autor para realizar la fotografía. Me dije, una vez descubierta esta información, que tenía algo más que ganas de probar ese sistema; en cierta medida era algo que necesitaba. El fotógrafo escocés se llama Niall Benvie y su libro “Fotografía de la Naturaleza. Imágenes perfectas con la cámara y el ordenador” es al que me refiero y el culpable, sin duda, de que haya pasado bastantes jornadas fotografiando metido en el agua.

Hide acuático o hidrohide, cubierto con una red de camuflaje y con dos réplicas de cerceta común.

Más adelante, gracias a la información a la que es posible acceder en la red hoy en día, pude ver y disfrutar de imágenes realizadas con esta técnica por muy buenos fotógrafos de nuestra geografía más cercana, que me dejaron también gratamente sorprendido. Son varios y muy conocidos, así como sus imágenes, por lo que no voy a citarlos por miedo a dejar alguno en el tintero.

El artilugio

El hide acuático o hidrohide es un aguardo fotográfico ideado para trabajar principalmente con especies acuáticas, desde el agua. Se trata básicamente de una plataforma flotante sobre la que se apoya el equipo, y cuyo conjunto está a su vez recubierto de una tela o plástico de un color discreto o de camuflaje, que se sostiene con algún tipo de estructura, como cualquier otro hide. La plataforma puede estar realizada de multitud de materiales que tengan flotabilidad. Yo utilizo varias planchas de polietileno unidas entre sí.

Ánade real (Anas platyrhynchos), huyendo ante la cercana presencia del hide.

Tratándose de especies acuáticas los principales motivos fotográficos, toda focal se hace corta, por lo que es muy recomendable trabajar con teleobjetivos y duplicadores, a ser posible. Aún permitiendo este tipo de hide aproximaciones importantes con ciertas especies y en según que lugares, hay aves como las anátidas y ciertas ardeidas que tienen un marcado carácter desconfiado y huidizo. Recordemos que aún son especies cinegéticas en muchas Comunidades Autónomas, por lo que el más mínimo movimiento extraño o traspasar la llamada “línea del miedo”, les hará levantar el vuelo, asustando con ello a otras aves de las inmediaciones.

, , ,

No comments yet.

Deja un comentario

Powered by WordPress. Designed by Woo Themes