Mi peor fotografía

En ocasiones una creación mediocre obtiene gran repercusión y se difunde a los cuatro vientos. Y no sólo porqué los gustos del público sean caprichosos e indescifrables. Ya puede ser técnicamente horrible que si despierta la curiosidad desencadenará comentarios. Con el tiempo, los fotógrafos de naturaleza hemos descubierto que una imagen de fauna o paisaje gustan más a nuestros amigos y familiares si aparece en ella un elemento humano… aunque esté desenfocada. Enrique Aguirre nos cuenta la historia curiosa de una fotografía de nutria, su “peor foto en más de un sentido”.

El afamado fotoreportero Bruce Haley escribió “Si tu agencia distribuye 30 imágenes tuyas a nivel mundial puedes estar seguro que de que las 5 que menos te gustan se publicarán multitud de veces y años antes de que tu favorita vea la luz del día.” Lo que escribo a continuación es un relato sobre mi peor foto, una nutria y un incidente viral.

La mañana del 3 de febrero amaneció tranquila; una suave brisa, cielo despejado y temperaturas suaves. El amanecer nuca decepciona en la ruta 280 al sur de San Francisco camino de Monterrey. A la hora prevista, 8 de la mañana, nos reunimos siete amigos, todos fotógrafos, en el pequeño embarcadero de Moss Landing a la entrada del Elkhorn Slough.

Elkhorn Slough es el estuario del río Elkhorn, que llega a las aguas del Pacifico en la Bahía de Monterrey y proporciona un importante hábitat natural para multitud de especies locales y migratorias. La zona colindante es una mezcla de campos de cultivo, marismas, pastizales e incluso dunas costeras que conforman una de mis áreas favoritas para trabajar con especies como el león marino de California, el pelicano pardo, zarapito, charranes varios y, en especial, la nutria del pacifico.

Por lo general, dependiendo de la temporada y de mi carga de trabajo, suelo intentar acercarme por la zona una o dos veces al mes en busca de nutrias. Desde la orilla, en kayac, canoa o barcaza a motor recorro el estuario donde las nutrias descansan, dan a luz y se alimentan, especialmente en invierno.

Relato del encuentro

Aquella mañana algunos de mis compañeros de viaje era la primera vez que visitaban la zona por lo que ocupé un lugar retrasado en la barcaza. Con los trípodes atados a la banda izquierda y los teles alineados como cañones de un barco pirata nos adentramos en el estuario dispuestos a localizar nutrias.

A media mañana y con varios cientos de fotos en las tarjetas nos disponíamos a dar media vuelta y regresar a puerto con el cambio de la marea. La mañana no estaba siendo muy fructífera, al menos para mí. Mis compañeros de viaje, en su excitación típica de un primer encuentro con estos graciosos mamíferos marinos, hacían que el barco se balancease bastante más de la cuenta. Rodeado de teles de 600 mm. con cámaras de sensor recortado, mi 400 mm. y mi cámara de formato completo andaban bastante falto de estabilidad y alcance cuando divisamos una nutria que parecía estar a punto de abrir un enorme bivalvo.

Bastante escorados y con la luz en nuestra contra le pedimos al capitán que nos acerque y posicione con un mejor ángulo de disparo… Parecía una de las escenas de combate aéreo de la película Top Gun. “Lo tengo a tiro, … ahora no, … ahora si, apártate y déjame a mi, no! dame 10 segundos mas!!!”. Plaf!, la nutria se sumerge.

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