Carabela portuguesa encallada

Carabela portuguesa encallada en las playas de Tarifa. Fotografía: Angel Febrero.

Es invierno en nuestras costas y después de una gran tormenta se pueden observar multitud de criaturas arrojadas en la orilla por la fuerza del oleaje, en este caso una medusa llamada carabela portuguesa ha tenido la mala fortuna de quedar varada, en poco tiempo el agua de su cuerpo se evaporará y quedara solo una pequeña mancha en la arena.

Las carabelas portuguesas son un fascinante y peligroso organismo. Desde un barco las vemos pasar dejándose llevar a merced del viento y del oleaje. Componen una dispersa flotilla de diminutos barcos vivientes, de apenas 30 centímetros de ” eslora “: sus velas, hinchadas al viento, son transparentes y, al atravesarlas los rayos de sol, crean sobre ellas irisaciones de mil colores…

La carabela portuguesa (Physalia physalia) es una especie perteneciente a la clase Hidrozoos (Hydrozoa). Es, en realidad, una colonia compuesta de varios tipos de pólipos y medusas modificados, cada uno de los cuales desempeña funciones específicas. Es propulsada en la superficie del mar por la acción del viento sobre su flotador, lleno de gas. Sus tentáculos urticantes, de 20 m de largo o más, cuelgan de los pólipos situados en la parte inferior del flotador. Éstos contienen nematocistos, cápsulas que inyectan sustancias tóxicas paralizantes para capturar presas. Los pólipos urticantes transfieren la presa a pólipos alimentarios para su digestión. Su picadura es altamente peligrosa. Dependiendo del tamaño de la carabela, de la zona en donde se produzca la picadura y de si la persona es alérgica o no, puede llegar a producir shocks alérgicos e incluso paro cardíaco.

Cuando la carabela siente algún ser vivo cerca de ella, sus tentáculos se ponen en acción, disparando un filamento urticante que se clava en la piel e inyecta un veneno. Se alimentan de larvas, huevos y pequeños organismos, igual que las medusas. Pero no son bocado para nadie. Si acaso para las tortugas…

Esta fotografía ha sido realizada con una sencilla técnica de exposición múltiple o HDR manual, es decir, anclé el trípode y realicé varias imágenes con el foco y la exposición correcta del sujeto y ambiente, y luego la edité como una única fotografía. De esta manera conseguí que la luz y nitidez fueran las apropiadas.

Nota de la Redacción de Fotonatura.org: La fotografía ha recibido el primer premio del 1er. Concurso de Fotografía de Divulgación Científica, Tecnológica y Medioambiental, celebrado en Madrid.

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