Los paisajes íntimos y libres de Islandia

Una vez allí, podemos realizar diversos recorridos a pie, entre los que destaca un circuito circular de unas seis horas. Esta excursión, con suaves pendientes excepto en la subida final a la cima del Brennisteinsalda, de 840 metros de altura, es fotográficamente muy recomendable. Comienza en el mismo valle, y atraviesa un laberíntico campo de lava negra y rugosa para llegar a unas humeantes fumarolas en la base del Brennisteinsalda. La subida tiene una pendiente considerable, pero no presenta dificultad. La vista desde la cima es realmente impresionante y se pierde en el horizonte, con montañas de colores en todas direcciones, un paisaje interminable. Desde aquí, el campo de lava que atravesamos al inicio del itinerario, tiene la apariencia de una gran bola de plastilina negra aplastada contra el suelo por un gigante aburrido. El descenso se realiza por la misma vertiente, pero el recorrido sigue por un valle policromo por el que transcurre un tranquilo riachuelo, y que nos lleva de nuevo al punto de inicio.

En Landmannalaugar mismo podemos optar por un trekking de varios días, que nos conduce, por ejemplo, a Pórsmörk, un famoso valle situado algo más al oeste. Sin embargo, para este recorrido necesitamos una infraestructura algo más compleja.

Cascadas a elegir

Foto: Iñaki Relanzón

El agua siempre ha sido uno de los motivos más escogidos por los fotógrafos de paisaje. En su serpenteante movimiento, en sus caídas violentas o armónicas, crea unos dibujos y colores que atraen nuestra mirada inevitablemente, incluso hasta la saciedad. Y, debido a su clima, y a las inmensas masas de hielo que cubren su superficie Islandia tiene cascadas por doquier. Algunas de ellas son violentas, y otras parecen ser diseñadas para ser fotografiadas.

La pequeña cascada de Svartifoss (pequeña solamente si la comparamos con otras cascadas Islandesas) está situada en el Parque Nacional de Skaftafell. Para llegar hasta ella es necesario caminar unos 45 minutos desde el centro de recepción de visitantes del Parque. La caída de agua se produce paralelamente a unas columnas basálticas verticales y perfectas. En su base, multitud de bloques regulares de basalto negro caídos a lo largo del tiempo, son adornados por un musgo de verde intenso en una poza de agua transparente.

La inmensa catarata de Dettifoss se precipita por un desnivel de unos cincuenta metros, en el cañón del río Jökulsá, al norte de la Isla. Es una caída violenta y sonora. Es una explosión de agresividad. El agua choca contra las paredes y contra el suelo, y una gran nube de partículas de agua en suspensión debidas a la colisión, dibujan todavía más una atmósfera de violencia. Se trata del salto de agua más caudaloso de Europa, con casi 200 metros cúbicos de agua por segundo.

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