Crónica del encuentro con los tiburones ballena en la costa de Djibouti

Hay ocasiones en que la naturaleza nos sorprende y, en una inmersión en busca de otras especies nos sorprendió el paso fugaz de un joven de 7 metros. El encuentro, ¿simplemente era una tremenda casualidad o en esta zona había una gran concentración de tiburones ballena? ¿Habríamos encontrado “la aguja en el pajar”? Esta idea, fundamentada en un deseo, se confirmó gratamente en la madrugada del 31 de Diciembre. El sol apenas asomaba por el horizonte, pero resultaba claramente visible la sombra de un enorme tiburón ballena bajo nuestro barco, rodeado por un nutrido cardumen de sardinas.

Tres tiburones ballena en el mismo fotograma. Un sueño hecho realidad. Foto: Felipe Barrio

Pese a que en las inmersiones de arrecife utilizábamos equipo de buceo autónomo, para el tiburón ballena optamos por “snorkeling”, de esta manera no les asustaríamos con nuestras burbujas y ganaríamos movilidad, aunque en contra nuestra estaría la falta de aire y el tener que trabajar en apnea (a pulmón).

Con cuidado nos fuimos introduciendo en el agua y con suaves movimientos nos acercamos a nuestro colosal visitante, que pareció ignorarnos y seguir a lo suyo, que no era el comer sardinas, sino los excrementos de estas y el plancton que comenzaba a concentrase. La escasez de luz, a esa hora de la mañana, parecía hacer indispensable la utilización de flash, pero la cantidad de materia en suspensión en el agua aconsejaba no utilizarlo, a no ser que quisiéramos fotografiar un tiburón ballena y millones de pequeñas partículas. Basándonos en el principio de que lo que no se ilumina no se ve, empezamos a trabajar con luz natural…o penumbra natural, eso si, a un ISO de 160 y tan solo una apertura de 4,5.

El trabajo fotográfico se hizo sin utilizar equipo de oxígeno. Foto: Charo Gertrudix

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