El deseado superzoom

Uno de los teleobjetivos más atractivos para los fotógrafos de fauna que ofrece el mercado es el zoom Nikkor 200-400 mm f/4 AF-S VR G IF-ED, heredero de un modelo manual de notable fama ya hace tiempo descatalogado.

La búsqueda de herramientas para realizar imágenes desde grandes distancias y de animales esquivos está plagada de compromisos. Necesitamos objetivos extremos y técnicamente difíciles, de gran peso y volumen, que ópticamente sufren limitaciones teóricas que afectan tanto a la calidad de imagen como a la luminosidad, especialmente si los comparamos con focales más cortas. Necesitan por vocación sistemas rápidos de autoenfoque, pero por el diámetro de las lentes estos sistemas son más difíciles de implantar, y donde el plus de un estabilizador de imagen es imprescindible. Sin embargo, los fabricantes son capaces de producir joyas tecnológicas como el zoom 200-400 mm f/4 AF-S VR G IF-ED de Nikon.

En esta búsqueda debemos negociar con nosotros mismos qué es lo que perdemos, puesto que no existe la posibilidad de conseguirlo todo, especialmente si nuestro presupuesto es limitado. Sólo los que viven de ello, los afortunados económicamente y los fanáticos de la calidad que ya posean un equipo completo invertirán miles de euros en un teleobjetivo profesional, que reúna la mayoría de esas características. Los demás se contentarán con ópticas no muy luminosas que serán también más ligeras y económicas, enfocarán peor a causa de la menor luminosidad, y probablemente no estarán estabilizadas porque su coste debe mantenerse en un nivel digamos popular.

Si aplicamos todo esto a las ópticas de tipo zoom la ecuación es aún más comprometida porque la necesaria complejidad de sus fórmulas añade un desafío máyor al diseño de un teleobjetivo de alta calidad. ¿Podemos también pedir que sea luminoso y de apertura fija a lo largo de su recorrido focal?

El objetivo que hemos probado en esta ocasión ocupa una posición central en este debate, porque para los fotógrafos de la naturaleza es una herramienta única. Introducido en julio de 2003, lo que a priori distingue el Nikkor 200-400 mm f/4 AF-S VR G IF-ED es su planteamiento como un zoom de calidad óptica similar a las focales fijas profesionales, con resultados aprovechables a plena apertura. Siendo un objetivo muy luminoso para ser un zoom, su apertura es constante a lo largo de todas las focales y, además, cuenta con estabilizador incorporado. Necesariamente pesado (3’25 kg), se supone que puede ser manejado a mano alzada gracias a este mecanismo, gozando además de la versión más avanzada de enfoque ultrasónico de la marca.

Lo que nos proponemos aquí es comprobar la bondad de las premisas de este compendio tecnológico. Inevitablemente, también hablaremos de su coste ya que tratándose de un objetivo único, su precio también lo es.

El planteamiento de la prueba

Hemos probado este objetivo gracias a la gentileza del grupo Finicon, representantes en España de la marca, que ha prestado un ejemplar a Fotonatura.org. Los resultados de la prueba han podido contrastarse con un segundo objetivo, de origen particular y recién estrenado. El objetivo ha sido usado sobre una Nikon D2x y en una Nikon D200.

Como en otras pruebas parecidas no hemos intentado realizar análisis técnicos, para los que se precisaría un laboratorio y mucha experiencia, de los que carecemos. Creemos más interesante exponer nuestras impresiones acerca de su uso y realizar pruebas simples, pero comprensibles, que están al alcance de cualquier usuario avanzado. Tampoco hemos planteado comparaciones entre marcas, tan en boga en los corazones de muchos fotógrafos. Por un lado no existen equivalentes de este objetivo en ninguna otra gama, y, por otro, entendemos que son sistemas completos los que hay que probar. En estos tiempos digitales hay demasiados factores a tener en cuenta como para quedarse en comparaciones parciales que individualmente no caracterizan la calidad de imagen.

Todas las fotografías realizadas con este objetivo y usadas para ilustrar este texto han sido tomadas en formato RAW, sin compresión, y procesadas con Capture NX. Cuando se muestra un recorte al 100% no ha sido enfocado ni mejorado en ningún caso, ni en la cámara ni en el postproceso.

Como la focal de 400 mm puede resultar todavía un poco corta para la fotografía tradicional de aves, prestamos especial atención a los resultados obtenibles con teleconvertidores. Para ello hemos probado tanto el enfoque como la calidad de imagen añadiendo los teleconvertidores TC14EII y TC17EII, los cuales multiplican la longitud focal por los factores 1’4x y 1’7x.

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