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Reportajes



Namibia: sueños de un fotógrafo

Cabo Cross

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Subiendo por la costa desde Swakopmund, siempre en dirección norte, llegamos a cabo Cross. Aquí descubriremos una impresionante colonia de leones marinos, la mayor de África, que cuenta con más de 90.000 individuos. Acompañan a estos animales toda una legión de gaviotas, cormoranes, alcatraces y chacales de lomo negro, estos últimos siempre pendientes de la captura de alguna cría de león marino.
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En esta región del Atlántico Sur la fría corriente de Benguela, procedente de la Antártida, baña las costas africanas desde el cabo de Buena Esperanza hasta las playas angoleñas. La riqueza en recursos tróficos hace de estas aguas una de las pesquerías más importantes del mundo, circunstancia que aprovechan varias compañías pesqueras españolas afincadas en la ciudad de Walvis Bay. Esta fría corriente determina un clima costero muy característico, con ausencia de lluvias y formación de nieblas locales muy localizadas en la línea costera. Estos fenómenos son el origen del desierto del Namib y de la desolada y tenebrosa Costa de los Esqueletos.
Tras la visita a Cabo Cross y antes de llegar a Etosha, nuestro destino final, podemos visitar dos enclaves de singular encanto. Se trata de Spitzkoppe y Twyfelfontein.
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El primero de ellos, a unos 160 km de Swakopmund, se trata de una tremenda mole granítica de más de 1.800 metros, que se alza sobre las interminables planicies desérticas. Aquí disfrutaremos la presencia de los damanes (Procaviacapensis). Unos simpáticos animales
rupícolas de apariencia rechoncha y tamaño algo mayor al de un conejo, que, según parece, se hallan filogenéticamente muy próximos a los elefantes.
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En Twyfelfontein descubriremos la mayor y más antigua colección de grabados sobre roca de África, realizada hace unos seis mil años por los cazadores recolectores de la época. Se trata de la representación en petroglifos de jirafas, elefantes, rinocerontes y otros animales. El realismo y detalle de los grabados de Twyfelfontein nos demuestra el gran conocimiento que estas gentes tenían de la fauna de su entorno.

Ethosa

Nuevamente en marcha, esta vez en dirección noreste, nos dirigimos hacia uno de los santuarios de la fauna salvaje africana, el Parque Nacional de Etosha. Con una superficie mayor que la de Badajoz, la más grande de nuestras provincias, Etosha se ha convertido en uno de los parques más visitados del África Austral. Su carácter es semiárido. Está cubierto por una estepa arbustiva donde abunda un árbol de escaso porte, pero de gran importancia trófica para los ramoneadores, el mopane. En el corazón del parque encontramos una laguna seca (pan) llamada Etosha Pan, que ocupa una extensión de 5.000 km2. En la época seca los animales se concentran en las cercanías de los water holes, únicos lugares que mantienen niveles de agua en esta dura época. Junto a alguno de los más importantes water hole se encuentran cómodos campamentos con todo lo necesario para que la estancia del fotógrafo sea lo más cómoda posible, existiendo la posibilidad de alojarse en bungalós. El precio es asequible comparado con los famosos los parques esteafricanos. Desde luego Etosha es un sitio para quedarse una temporadita. Es difícil aburrirse en compañía de rinocerontes negros, elefantes, leones, kudús, cebras, oryx, impalas, springboks, avutardas de kori, cálaos...
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