Los impulsores de un manifiesto a favor de la ética y la veracidad en la fotografía de naturaleza agradecen la transparencia y valentía demostradas por el jurado y la organización del concurso Veolia Wildlife Photographer of the Year al descalificar a la fotografía ganadora de la edición 2009, obra de José Luís Rodríguez, realizada gracias a la utilización de un lobo cautivo y amaestrado, vulnerando las bases del concurso. A raíz del incidente, profesionales y aficionados, han sido convocados a suscribir el manifiesto ya que los fotógrafos tienen “una responsabilidad para con el público cuya implicación afecta a la conservación de las especies objeto de nuestra actividad”.
Los firmantes del manifiesto recuerdan cuáles son las reglas del concurso y que éstas son conocidas por todos los que se presentan y explican como se tomaron sus fotografías. Por ello dejan claro que “la alegría por ver reconocido a un fotógrafo español no puede impedirnos el cumplir con nuestro deber ético de condenar la falta de veracidad que acompaña a la imagen ganadora”.
Pero el impacto causado por el incidente es aprovechado para reclamar, de forma general, que no se haga pasar por animales libres y salvajes a ejemplares cautivos: “La utilización de animales cautivos es una alternativa lícita para determinados trabajos fotográficos siempre y cuando los autores que así actúen lo expliquen claramente”.
También señalan que ese tipo de engaños u ocultaciones suponen un perjuicio para los trabajos fotográficos realizados con animales libres en el medio natural, siempre más costosos, inciertos y de resultados estéticos menos controlables.
Compromiso con la ética y la verdad
En el manifiesto se reivindica el papel de los fotógrafos de naturaleza y, así mismo, su responsabilidad con el público, “cuya implicación afecta a la conservación de las especies objeto de nuestra actividad”. Y se advierte de las consecuencias de la pérdida de credibilidad del trabajo fotográfico: “En el mundo actual las imágenes son más importantes que nunca, en contraste con el menguante reconocimiento hacia los autores que las producen. La veracidad que se les supone se contrapone a la facilidad de su falsificación”. Por ello, consideran que debería existir “un total compromiso de los fotógrafos con marcados principios éticos.”
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