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Técnica



La democratización de la astrofotografía

Fotos con webcams

Otra posibilidad que existe ahora es acoplar al telescopio una webcam, sobre la que apenas hay nada que modificar salvo quitarle la lente y enroscar un adaptador que permite acoplar el aparato al telescopio.
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Con el software controlador de la cámara instalado en el ordenador podremos ver en la pantalla el objeto, a condición de que sea suficientemente luminoso, lo que, en la práctica, nos limita las posibilidades de la webcam a la luna y los planetas. Una vez grabado un video del objeto, lo “diseccionamos” en fotogramas con un programa adecuado, tipo Registax, elegiremos los mejores y los integraremos de tal forma que obtengamos una imagen final compuesta a partir de dichos fotogramas.
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A la derecha, Saturno y sus anillos. La imagen es el resultado de un apilamiento y procesado de 80 imágenes procedentes de un video original compuesto de 889 imágenes. Equipo: Webcam Philips SPC 900NC, Barlow 2X y Meade LX90. Fotografía: Daniel Escudero.

Cámaras para fotografiar luz muy antigua

Por último, la tecnología que aún no está al alcance de todos los bolsillos pero que poco a poco va haciéndose más asequible, las cámaras CCD, que salvan la imitación de las webcam con unos sensores de mayor calidad y mucha mayor sensibilidad que sí nos permiten hacer tomas del cielo profundo, es decir, de objetos verdaderamente lejanos y tenues. En este caso, a diferencia de las webcam, si hacemos auténticas fotos con exposiciones más o menos cortas –cuanto más cortas, menos problemas de guiado y seguimiento- que luego integraremos o “apilaremos” para conseguir una imagen final.

Nos decían los manuales clásicos de astronomía que mirar al cielo es mirar al pasado, lo que es rigurosamente cierto; a nuestro objeto más cercano, la luna, lo vemos con un “retardo” de algo más de un segundo; la estrella más cercana, Alfa de Centauro, sólo visible desde el hemisferio sur, está a tal distancia que su luz tarda en llegarnos algo más de cuatro años; y la luz de la galaxia de Andrómeda (el objeto más lejano visible por el ojo humano sin ayuda óptica) tarda 2,5 millones de años en recorrer la distancia que nos separa.

Así, mirar al cielo efectivamente es mirar al pasado, pero a través de estas nuevas tecnologías que iremos conociendo, también estamos mirando al futuro.

MÁS INFORMACIÓN


http://www.asociacionhubble.org/index.php

http://www.astrosurf.com/astrocaza/Index.html

http://www.astroseti.org

http://www.elcielodelmes.com

http://www.astronomie.be/registax


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