El 2 de abril falleció en Madrid, a los 73 años de edad, el naturalista Aurelio Pérez, porqué así se consideraba quién empezó siendo maestro cetrero. De su mano y de otros pioneros como él, lobos, águilas, halcones y ginetas entraron en las casas, las mentes y las emociones de varias generaciones. Un par de meses antes de su muerte había visto la luz su autobiografía, titulada precisamente “Aurelio, el naturalista”.
El soriano Aurelio Pérez, maestro de cetrería y, más allá, gran conocedor de las aves, era el responsable de organizar los campamentos y escenarios de la histórica serie de “El Hombre y la Tierra” (1974-1980), dirigida por Félix Rodríguez de la Fuente. También participó y colaboró en una larga lista de documentales de televisión: “Osos y madroños”, “Silencio Roto”, “Ciencia y Vida”, “El Universo Escondido”, “El Paraíso Encontrado”, entre otros.
Su nombre quedará anónimamente asociado a la famosa “milana bonita” de la película “Los Santos Inocentes”, de Mario Camus. Pérez dedicó buena parte de su esfuerzo a la divulgación, impartiendo cursos y conferencias, asesorando a distintos centros de interpretación de la naturaleza, o simplemente charlando largamente con amigos y conocidos, entre ellos algunos fotógrafos.
Su libro de memorias, publicado por la Fundación para la Investigación y el Desarrollo Ambiental, es un amplio repaso a toda una vida consagrada al conocimiento íntimo de los animales. Según el propio autor, gracias al contacto constante con la vida salvaje maduró su pensamiento conservacionista. “Yo me hice naturalista, no nací naturalista”, deja sentenciado Pérez en su libro autobiográfico.
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