Nací en las Palmas de Gran Canaria, España, pero a los 19 años me fui a vivir a Suecia y en tres meses aprendí el idioma. Trabajo en una de las mejores fábricas del mundo, la Ovako Steel. A mi llegada en 1986-87, descubrí lo bonita que es la naturaleza en este país nórdico. Fue entonces cuando comencé a fotografiar en mi tiempo libre y llevo unos años como aficionado.
Mis motivos fotográficos predilectos son los urogallos, colimbos y búhos. Desde mediados de abril y hasta la mitad de mayo sólo me concentro en los urogallos. Acostumbro a poner el hide en el cantadero a primeros de abril, para que se acostumbren a él. Ya llevo con ellos unos 11 años, lo que ha hecho que haya aprendido muchas de sus costumbres. Acudir a un cantadero de urogallos y poder contemplar a estas aves en lo más profundo y secreto de un bosque es una experiencia muy difícil de explicar. Os aseguro que si algún día lo llegáis a contemplar no podríais pasar un año sin ir a verlos. Las disputas territoriales han hecho que algunos ejemplares hayan perdido la vida, y lo más bonito es cuando las hembras acuden al cantadero. Al llegar se posan en los árboles y los machos cantan y saltan para atraerlas. No son los machos quienes las eligen, si no que son ellas las que deciden cual es el macho más fuerte y el que canta con más intensidad y quien mejor defiende su territorio. En un cantadero puede haber desde 6 hasta 12 ó 15 urogallos machos, todo dependiendo del tamaño que tenga el bosque y su vegetación, es decir, que no haya sitios alrededor del cantadero que estén muy talados de árboles.
Urogallos suecos y urogallos españoles
En Suecia hay más urogallos que en España, pero esto no quiere decir que sea más fácil fotografiarlos aquí. Todos los cantaderos son más o menos iguales y estas aves en su canto se comportan igual. Si yo viviese en España y encontrase un cantadero, sacaría las mismas fotografías que aquí en Suecia, porque lo importante es saber como se comportan y estar cada año en primavera junto a ellos, e ir aprendiendo año tras año. En Suecia las grandes extensiones de bosque de pináceas favorece que la cantidad de urogallos sea aún muy numerosa, no como en España, donde la fragmentación de sus bosques y el que la especie se encuentre en el límite de distribución, quizás contribuya a que sus efectivos tiendan paulatinamente a la regresión como viene siendo constatada en los últimos años.