El equipo
Al ser seres de pequeño tamaño, para obtener buenos resultados tendremos que recurrir a las técnicas de la fotomacrografía. Hay que tener en cuenta que vamos a tratar de tomar imágenes de sólo una parte del animal, por lo que necesitaremos más ampliación de lo normal.
Como equipo mínimo recomendado citaremos una cámara réflex (mejor si es digital, porque de esta forma podremos ver los resultados en el visor inmediatamente y corregirlos si es necesario) y un objetivo normal de 50 mm con tubos de extensión (o bien un 28 mm invertido), de forma que podamos llegar a ampliaciones en la película o sensor como mínimo iguales al tamaño real.
Por supuesto, lo más cómodo y deseable es un objetivo macro, pues además de estar diseñados para obtener buenas respuestas a muy corta distancia, por sí solos llegan a la ratio de 1:1 (ratio es la relación entre el tamaño del sujeto y su imagen proyectada en el sensor o película). Las imágenes obtenidas con un buen macro tienen más calidad que las realizadas con objetivos normales con extensión. Incluso la marca Canon ha puesto en el mercado un objetivo capaz de llegar a la ratio de 5:1 sin accesorios adicionales, más que suficiente para nuestros fines (aunque a un precio que casi duplica el de un macro de 100 mm). Se trata del Canon MP-E 65 mm f/2.8 macro 1-5x.
Yo recomiendo los objetivos que ronden los 100 mm, ya que con focales menores la distancia al sujeto es muy pequeña, cuando ya tenemos el inconveniente de que nuestros modelos suelen ser muy huidizos. Con distancias focales mayores, si bien podemos disparar desde más lejos, tenemos la desventaja de que obtener una ratio mayor de 1:1 supone colocar una mayor extensión que hace que el equipo sea muy aparatoso.
Las primeras marcas disponen de unos objetivos macros de muy alta calidad, aunque otras marcas como Sigma o Tamron también disponen de estas ópticas, igualmente con una alta calidad pero a un precio más asequible. Entre estos objetivos cabe destacar: Micro-Nikkor 105 mm f/2’8 G AF-S VR IF-ED, Canon Macro EF 100 mm f/2’8 USM, Sigma 105 mm f/2’8 EX macro y Tamron SP AF 90 mm f/2’8 Di 1:1 Macro. Personalmente utilizo el de Sigma, con unos magníficos resultados.
Para aumentar la ampliación en estos objetivos, recomiendo la utilización de tubos de extensión, que al separar el objetivo del plano de la película o sensor permiten disminuir la distancia mínima de enfoque, con el consiguiente aumento de la relación de reproducción.
En vez de los tubos de extensión podemos acoplar también fuelles de extensión, con la ventaja de poder tener una relación de reproducción continua al poder variar su tamaño a voluntad. El inconveniente del fuelle es que suele acumular mucho polvo, y en el caso de las réflex digitales se traduce en suciedad en el sensor muy rápidamente. También podemos emplear lentes de aproximación, que colocadas delante del objetivo, permiten disminuir la mínima distancia de enfoque. El problema de las lentes es que si no son de una altísima calidad producen difracción, con la consiguiente pérdida de la calidad de imagen.
Estos objetivos están diseñados por lo general para obtener ampliaciones de 1:1 en un formato de 35 mm. En el caso de las cámaras digitales réflex, cuyo sensor es más pequeño (23’70 mm de largo para Nikon —excepto la D3— y 22’5 mm en casi todas las Canon), el objetivo sigue dando su ampliación de 1:1 por supuesto, lo que ocurre es que el área abarcada es más pequeña, que se traduce en una mayor ampliación al reproducir la imagen completa en otros medios como papel. Es decir en caso de Nikon un bichito de 24 mm ocuparía todo el encuadre.