Manteniéndose abrigado
En cuanto a la ropa de abrigo, hoy en día se puede encontrar una amplia variedad en las tiendas especializadas en montaña y cada uno elegirá según sus necesidades. Sin embargo, sí hay alguna prenda sobre la que quiero llamar la atención. En primer lugar son fundamentales los pantalones y parkas impermeables, ya que muchas veces tendremos que arrodillarnos o echarnos en el suelo para hacer la foto que queremos; el calor del cuerpo derrite el hielo y si no llevamos prendas impermeables acabaremos empapados (y eso no es nada agradable con temperaturas de cuatro o cinco grados bajo cero). Otra opción es llevar con nosotros una esterilla o un plástico resistente para extender en el suelo y apoyarnos sobre él.
También son muy importantes los guantes o manoplas, pues las manos se van enfriando y entumeciendo rápidamente; si la temperatura es muy baja, no es raro que llegue un momento en que se ha perdido la sensibilidad en los dedos y es prácticamente imposible seguir haciendo fotos. Por tanto, es fundamental mantener las manos calientes, o al menos no demasiado frías. Yo uso bastante unas manoplas cuyo extremo se puede quitar, de forma que se convierten en guantes que dejan los extremos de los dedos al aire; así se pueden manipular los controles de la cámara sin que las manos se enfríen en exceso. A veces también utilizo manoplas impermeables de una sola pieza, más calientes que las anteriores pero con la desventaja de tener que quitármelas mientras hago las fotos. Hay otras posibilidades y en las tiendas especializadas podréis elegir las que más os convenzan.
Finalmente, un calzado con buen agarre nos puede ser útil en lugares resbaladizos, como rocas con escarcha o simplemente húmedas, o superficies heladas. De todas formas hay que ser precavido, pues ni el mejor calzado nos evitará los resbalones en lugares totalmente cubiertos por el hielo.
Sacando partido a la escarcha
La forma de hielo más habitual y fácil de encontrar es la escarcha, que es una capa de pequeños cristales de hielo que se forma sobre las superficies expuestas a temperaturas por debajo de cero grados. Para fotografiarla es preferible aprovechar las primeras horas de la mañana, antes de que el sol la derrita; de todas formas, en las zonas umbrías y en días muy fríos puede mantenerse todo el día, con lo cual también por la tarde se puede fotografiar, si no se ha podido por la mañana. Además, en estos lugares umbríos la escarcha acumulada de varios días puede llegar a ser muy fuerte, dando incluso la sensación de nieve.
Para que se forme escarcha es necesario que haya cierta humedad ambiental, por lo que es más fácil encontrarla bien desarrollada en lugares húmedos, como en las proximidades de ríos, embalses, lagunas, etc. Es preferible que sean sitios despejados como prados y pastizales, zonas cultivadas o matorral bajo, ya que los bosques protegen al suelo de la escarcha, aunque también las ramas de los árboles pueden llegar a cubrirse de hielo. Las noches despejadas y en calma, sin vientos, son las más adecuadas para su formación.
Una vez localizada una zona con escarcha, las posibilidades son muy variadas, desde detalles cercanos de la helada sobre las hojas, las rocas o los troncos, hasta panorámicas generales del paisaje escarchado. Si hay suerte quizá encontremos alguna flor, fruto, seta o insecto cubierto por la escarcha, lo cual nos abre nuevas posibilidades fotográficas.
En general prefiero las luces suaves que hay antes de que el sol ilumine la zona, tanto estética como técnicamente (los brillos y sombras complican la exposición), aunque tampoco hay que desaprovechar la luz directa del sol. Por ejemplo, los árboles y bosques con las ramas escarchadas son muy interesantes a contraluz, ya que el brillo de las ramas les da un aspecto cristalino.
Por último, también son muy curiosas las gotas de rocío que se congelan manteniendo su forma, con lo cual las hojas pueden llegar a aparecer cubiertas de gotas de hielo.