Fotonatura.org

saltar navegación

 > Inicio > Revista > Diez días en Finlandia

Reportajes



Diez días en Finlandia

PAISAJE-04_p.jpg
Ampliar foto

Ultimado el programa, como el viaje hasta Oulu, donde iniciaríamos nuestro periplo, corría por nuestra cuenta, el siguiente paso consistió en buscar la forma de llegar hasta allí. Internet facilitó mucho las cosas en este sentido, y en diez minutos de conexión disponíamos de sendas reservas para volar a Helsinki, desde Madrid. La siguiente etapa, de unos 600 kilómetros hacia el norte, que nos llevaría hasta Oulu, decidimos hacerla en tren, cosa que nos permitiría impregnarnos un poco más de la excitante sensación de aventura que produce cualquier viaje a un país lejano y desconocido, que, desgraciadamente, se pierde con la inmediatez del desplazamiento en avión.
A estas alturas, el avión se convirtió en nuestro inmediato problema, debido a las trabas cada vez más exigentes que nos imponen las compañías aéreas, que, en nuestro caso, podrían afectar sobre todo al peso del equipo fotográfico, con su imprescindible complemento de cargadores, baterías, cables, etc., y ordenador portátil, y la posibilidad de llevarlo como equipaje de mano, porque el riesgo de cargarse un objetivo o la cámara en caso de facturarlo es tan grande que cualquier fotógrafo se desvela con sólo pensarlo. Durante unos días meditamos sobre qué parte de nuestros respectivos equipos llevar, pero enseguida llegamos a una decisión: ¡todo!
La mochila de Luis contenía una Canon 5D, objetivos de la misma marca 16-35 mm f/2’8, macro 100 mm f/2’8, 100-400 mm f/4’5-5’6, 500 mm f/4, teleconvertidores 1’4x y 2x, flashes Canon 430 EX y 580 EX, transmisor Canon ST-E2, los mencionados cacharros a que te obliga la era digital, unos prismáticos y un ordenador portátil. Pesaba 19 kilos. En la mía metí una Nikon D2X, objetivos Nikkor 12-24 mm f/4, 24 mm f/2’8, 35-70 mm f/2’8, 50 mm f/1’4 y 200-400 mm f/4, teleconvertidores TC14B y TC17B, y macro Sigma 150 mm f/8, flashes SB 800 y SB 80DX, los correspondientes cargadores, etc, etc, una guía de aves (de Luis) y el portátil. Para mi satisfacción, pesaba algo menos: “sólo” unos 17 kilos. Por supuesto, llevamos trípodes, su Gitzo y mi Manfrotto, con sus correspondientes rótulas Wimberley, claro que cada uno en su maleta. Donde también metió Luis un Canon 70-200 mm f/2’8, y yo un Nikkor 80-400 mm f/4’5-5’6 recién recuperado de un accidente.
PICO-PICAPINOS_p.jpg
Ampliar foto
Adelantaré ya que, vista nuestra experiencia, recomendaría a futuros viajeros una selección cuidadosa del equipo con el que vayan a cargar en función de la fotografía que piensen hacer. Nuestras espaldas y articulaciones se lamentaron enseguida del peso de nuestras mochilas a la vuelta de alguna larga caminata, con lo que varios objetivos acabaron pasando más tiempo en el hotel que en el campo. La fauna, salvo excepciones, es bastante accesible. Luis, de hecho, realizó muchas de sus fotos con el manejable 100-400 mm f/4’5-5’6. Para la fotografía de osos, sobre todo en Martinselkonen, como veréis, basta con un 70-200 mm. Los flashes, respetando la tradición escandinava, sólo los usamos en muy puntuales ocasiones. En cuanto a mí, prácticamente sólo utilicé el 12-24 mm f/4, el 150 mm f/2’8 macro, el 200-400 mm f/4 y en alguna rara vez el 50 mm f/1’4.
Y, para regocijo de viajeros, aunque gestionamos los billetes con Iberia, el vuelo tanto de ida como de vuelta lo operó Finnair, y no tuvimos mayores problemas. Por supuesto, al ir a facturar los equipajes, una experiencia reciente sufrida en Brasil por nuestro amigo Fernando Bandín así me lo aconsejó, procuramos portar las mochilas adoptando la actitud de quien lleva a las espaldas unas ingrávidas alas de ángel y no las pesadas jorobas que en realidad eran. Al pasar el control en Madrid, eso sí, nos exigieron sacar los portátiles de las mochilas, como es la norma, y abrirlas, porque a través del escáner la funcionaria de turno, como confesó, no fue capaz de dilucidar qué era todo aquel amasijo de tubos y cables que mostraba la pantalla, aunque aventuró al guardia civil de servicio que le parecían aparatos fotográficos, cosa que éste amigablemente confirmó sin más demora.
©Fotonatura 2000 - 2008. ©Todas las imágenes y textos son propiedad de sus autores. Prohibida su reproducción.
¿Quienes somos? |  Aviso legal |  Condiciones de uso |  Contacto