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Reportajes



Zambia

Naturaleza salvaje en el valle del Luangwa

El safari fotográfico en Zambia

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Todo buen fotógrafo de la naturaleza debe adecuar su material al entorno que encontrará en destino. Hemos de tener muy claro dónde vamos y qué esperamos encontrar para intentar elegir el material más apropiado a cada situación. El peso, la infraestructura en destino y, por supuesto, nuestro presupuesto para material determinarán y mucho el resultado final en todo safari fotográfico.
En primer lugar debemos mentalizarnos que se trata de un entorno salvaje y virgen del continente africano, donde la infraestructura, los medios e incluso el comportamiento humano y animal en nada se parecen a lo que estamos habituados en países del primer mundo. El material debe ir convenientemente protegido, preparado para aguantar largas horas en aeropuerto y vehículos terrestres, pues sufrirá el polvo durante gran parte de la jornada. A poder ser, siempre será llevado en mano, intentando no facturar nada en los aeropuertos. El trato en las bodegas de los aviones y en las aduanas poco se asemeja al mimo que bien se merecen nuestros objetivos, por muy baratos que sean.
Os aseguro que mi mochila, con varios objetivos, flash, duplicadores, prismáticos, etc., se acerca mucho a los 10 kilos de peso, los cuales me acompañaron día y noche. Toda esta carga, muy asumible si deseamos buenos resultados, será el mayor aliado durante todo el viaje.
Calzado deportivo o de trekking, ropa de algodón para el calor, gorro y gafas de sol para las horas centrales del día y una prenda de abrigo para la noche completarán la indumentaria diaria. No hay que olvidar nunca un buen repelente de mosquitos adquirido en una farmacia (Relec y Halley son los más recomendables).
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Los safaris en Zambia se realizan en dos horarios distintos. En el safari matutino se está en marcha a las 7:00 horas y dura siempre unas 4 horas. El más espectacular es el nocturno, sí, es el único país de África con safaris bajo la luz de las estrellas del hemisferio sur, a excepción de algún parque privado en Suráfrica donde también se pasan 4 horas sobre todoterrenos descapotados, lo cual facilita mucho la práctica fotográfica y el movimiento a bordo (muy diferente a otros destinos más turísticos del continente donde se va enlatado en mini furgonetas con ventanas y techo semiabiertos). En Zambia la sensación de libertad es total y acabas creyendo que eres parte del entorno. Y lo eres.
La salida nocturna se realiza sobre las 16:30 horas y a partir de las 18:00 horas la oscuridad es total. La primera noche es inexplicable. En este caso, en el todoterreno, además del conductor va otro guía sólo dedicado a buscar animales mediante un potente foco de cientos de miles de candelas. Estos focos provocan diferentes tipos de reflejos en la retina de los animales. Los guías son tan buenos rastreadores y conocedores del entorno, que los distinguen sólo con esa referencia.
La vida se inicia al atardecer, pues los grandes depredadores dedican la mayor parte de sus horas del día a descansar. Pero es durante la noche cuando la actividad invade toda la sabana. El uso en la cámara de un potente flash auxiliar será imprescindible. El flash integrado en la cámara sólo podremos usarlo para la fotografía en poblados, interiores o situaciones de retratos en contraluz. Un monopie de calidad nos ayudará en momentos de escasa luz, y será nuestro mayor aliado en el caso de grandes y pesados teles o para usar con sensibilidades menores en condiciones de falta de luz y de este modo evitar lo máximo posible el grano característico en dichas situaciones.
Obviamente, el equipo de soporte depende de las circunstancias y del medio de locomoción a usar en el día a día. Además de ser conveniente no olvidar el monopie, el trípode y el muy recomendable beanbag serán útiles a la hora de usar las grandes focales.
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El flash auxiliar también es aconsejable en la primera hora del día y del atardecer, e incluso para fotos en sombra y a contraluz. Las diferencias de luz entre objetos y fondo es brutal en muchos casos y se debe conocer bien la manera de medir del CCD (el fotómetro en equipos analógicos) pues es vital para conseguir resultados aceptables. El mejor método es realizar una foto de referencia y observar el histograma en pantalla, pues éste indica por dónde irán los resultados.

El uso de tarjetas de memoria de altas prestaciones (SanDisk Extreme, Lexar Professional) ayudará mucho a mantener altas cadencias de disparo en fotos de aves en vuelo, seguimiento de predadores y presas en las cacerías y otros momentos irrepetibles, junto a la gran cantidad de información a almacenar en grabaciones en formato Raw. No deben faltar en nuestro arsenal digital una segunda tarjeta de repuesto, para posibles incidencias con la primera, y un muy recomendable disco duro autónomo con lector de tarjetas para descargar cuando éstas saquen humo.
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