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Técnica



Prevención de riesgos en la alta montaña

Por: 
Sergio Tomey

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La fotografía de la naturaleza no está considerada como una actividad peligrosa, pero ello no significa que siempre sea así. Hay lugares y condiciones en los que debemos adoptar ciertas medidas de precaución para evitar accidentes. Veamos los riesgos que potencialmente pueden afectar más a nuestro trabajo en zonas de alta montaña y hagamos especial hincapié en algunos consejos que nos pueden ayudar a prevenirlos.

El primer gran riesgo: las tormentas eléctricas

Una tormenta eléctrica en alta montaña es un espectáculo natural sobrecogedor y muy peligroso. En estas zonas, la probabilidad de que un rayo nos alcance es mucho mayor que en cualquier otro paraje natural, por lo que hay que tener mucho cuidado. Además este tipo de tormentas no sólo son peligrosas por los rayos, pues también suelen ir acompañadas de fuertes lluvias y, en ocasiones, niebla, viento y granizo. La mejor medida de protección ante ellas es evitarlas, pero como esto no siempre es posible conviene recordar los siguientes consejos.
Antes de la tormenta: En la planificación de nuestros itinerarios debemos indicar en el mapa la situación de los refugios que hay en la zona, así como sus números de teléfono y frecuencias de radio.
Antes de nada, consultaremos el parte meteorológico. En previsión de tormentas, es recomendable no alejarse de un lugar seguro. Las tormentas se forman con relativa rapidez y no conviene recorrer más de dos horas de caminata ida y vuelta. Evitemos que estos recorridos se desarrollen en zonas altas. Iremos siempre previstos de ropa de abrigo y algunas prendas secas de repuesto, puesto que la temperatura ambiente puede descender considerablemente, incluso en agosto. La mayoría de las tormentas se forman en las tardes de verano: Ésta es una época en la que debemos de estar especialmente alerta.
Nos plantearemos el regreso tanto si vemos que el cielo se oscurece, como si oímos truenos (aunque estos se escuchen lejos) u observamos la formación de cumulonimbos (grandes nubes en forma de yunque u hongo, de crecimiento vertical y frecuentemente planas en su parte de arriba). Recordemos que el riesgo es muy alto cuando hay una diferencia de unos 15 segundos entre la aparición del rayo y el sonido del trueno.
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Si percibimos cosquilleos en la piel, los pelos del cuerpo se erizan, oímos un extraño sonido —como cuando se abre despacio una botella de agua con gas recién agitada— procedente de algún objeto metálico u observamos un pequeño resplandor luminoso —fuego de San Telmo— alrededor de estos objetos, esto significa que una tormenta eléctrica se aproxima. Pero, ¡atención!, si uno de estos fenómenos ocurren durante el transcurso de la tormenta, debemos de deshacernos de todos los objetos metálicos y tumbarnos rápidamente en el suelo. Se está produciendo una descarga silenciosa y hay una gran probabilidad de que caiga un rayo. Sobre todo recordad: No corred.
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