La primera optimización que debemos realizar, y la más eficaz, es la referente al tamaño de la imagen. Lo ideal sería que las fotos se viesen a pantalla completa, pero el ancho de banda disponible hoy en día no lo permite. Así pues hemos de racionalizar los tamaños y encontrar unas dimensiones que permitan ver las fotos con un tamaño adecuado.
Las miniaturas suelen verse adecuadamente con un tamaño entre 100 y 150 píxeles en su lado mayor. Para las fotos ampliadas suele bastar un tamaño de 450 a 600 píxeles en el lado mayor.
Una vez establecido el tamaño será necesario comprimirlas todo lo posible hasta encontrar el punto en el que la pérdida de calidad es ya apreciable. Este punto depende de cada fotografía en concreto. Existen programas como el Fireworks o el Photoshop (en sus versiones 5.5 y 6) que nos permiten controlar con precisión el grado de compresión idóneo de los archivos JPG.
De esta forma es posible bajar de tamaño una imagen de 1,4 Mb optimizándola hasta 80 Kb. La ventana de optimización nos permitirá ver hasta donde podemos llegar, ya que mostrará el resultado antes de guardarla.
Ventana de optimización de Photoshop 5.5. Esta opción aparece al seleccionar Guardar para web. En ella es posible graduar la compresión que se aplica a la imagen a la vez que se ve el efecto de pérdida de nitidez. La imagen de la izquierda muestra la foto en bruto sin pérdida de calidad para poder comparar.
Ventana de optimización de Fireworks 4. Realiza la misma función que la de Guardar para web de Photoshop.