Ed. Maahenki Oy, 2002; cartoné, 216 páginas, 212 fotografías en color, 30x23 cm.
Idioma: Finlandés.
Acostumbrados a la invasión de la fotografía de la naturaleza estadounidense, casi siempre en busca del mayor impacto visual posible, coger en las manos y pasar los ojos por un libro producido en Escandinavia es siempre un placer para la vista y la mente. Desde hace años los fotógrafos de la naturaleza del norte de Europa han destacado por su honestidad fotográfica: fotografían la naturaleza más salvaje de sus países de origen sin triquiñuelas, con la escasa luz disponible, sin importarles la aparición del grano en la película o el ruido en las imágenes digitales, sin recurrir al flash; todo tal y como es, incluso en su imperfección.
El libro sobre el urogallo del finlandés Jorma Lutha es un buen exponente de este tipo de obra fotográfica. Dedicado a captar la vida más íntima de los urogallos y de la taiga finlandesa en la que habitan estas aves, en este libro se reproducen imágenes de sutil belleza: los animales aparecen con frecuencia pequeños, perdidos en su medio natural tal y como suele verlos quien hoya el monte en su busca. Y, aunque también hay, no dominan los monótonos primeros planos tan buscados por los fotógrafos de fauna españoles.
Lutha recorre el ciclo anual de los bosques del Gran Norte y, aparte del urogallo como protagonista, nos muestra también a otras tetraónidas como el gallo lira, el grévol o el lagópodo escandinavo, además del azor —¡afortunadas las imágenes de una pareja apareándose en pleno bosque!—, el arrendajo funesto, el zorro, el armiño, el alce o el oso pardo, entre otros. También el ser humano aparece en el papel de cazador de urogallos, que Lutha muestra de forma neutral, sin aparentemente tomar partido.
Las fotografías de fauna se complementan con imágenes de los bosques quizás no tan atractivas: el bosque finlandés es básicamente llano y de coníferas con troncos de reducido diámetro, lo que a veces le resta espectacularidad. Pero Lutha lo compensa fotografiándolo en situaciones de luz límite: de madrugada, nevando, lloviendo y con abundancia de exposiciones nocturnas, cielos del Gran Norte magníficamente estrellados y auroras boreales. Conociendo las condiciones de trabajo en la Finlandia invernal no hay duda de que el autor tuvo que trabajar duro para obtenerlas.
De diseño limpio y sencillo, el único pero de este libro, aparte de su texto en finlandés ininteligible para la mayoría de personas de habla hispana, es la elección del papel en el que se ha impreso: se trata de un papel mate de apariencia porosa en el que las fotografías, técnicamente hablando, lucen menos de lo que lo harían en un buen estucado satinado o brillante. Sin embargo la elección debe ser consciente: su textura hace aún más evocativas las abundantes imágenes obtenidas en condiciones meteorológicas adversas y que adquieren un carácter casi pictórico. De hecho la sobrecubierta va más allá, utilizando papel con una textura más visible que recuerda al que los artistas utilizan para pintar con acuarela. Ello nos hace pensar que todo está pensado para lograr este efecto y huir de las imágenes brillantes.
AUTOR/ES