La aparición de la 5D, hace ya un año, ha supuesto una nueva categoría dentro de las réflex digitales. Hasta ahora, las cámaras llamadas “de formato completo” eran demasiado caras e inaccesibles para los aficionados y muchos profesionales. Después de casi un año usando una Canon Eos 5D en una gran variedad de situaciones, especialmente en el campo y la costa, se pueden alcanzar algunas conclusiones, la mayoría totalmente subjetivas, aunque otras más objetivas y fiables.
Alguno se preguntará para qué sirve hoy en día una cámara de este tipo cuando ya existen soluciones para compensar la falta de grandes angulares que sufrían al principio las réflex digitales con sensores APS y la ausencia de equivalencias en todo tipo de objetivos. Pues bien, antes de nada, intentaremos razonar cuáles son las ventajas e inconvenientes de uno y otro formato de forma comprensible.
Megapíxeles y megapíxeles
La primera motivación para la compra de esta cámara es la cantidad de información que es capaz de extraer de un objetivo. La carrera de las marcas para apretujar más y más píxeles en un sensor tiene dos caminos: o bien fabricarlos con mayor densidad superficial de fotodiodos o bien hacerlos de mayor tamaño. En la actualidad la tendencia general es la de sensores de 10 megapíxeles con tamaño APS, lo que les dota de un factor de recorte de 1’5x aproximadamente, o lo que es lo mismo, el tamaño del píxel es de 6’05 µm, frente a los 8’4 µm de la 5D.
Frecuentemente surgen polémicas acerca de este asunto, que no vamos a reproducir aquí. En el mundo real, en la práctica, las diferencias entre un sensor pequeño y uno grande son sutiles pero importantes. ¿Qué justifica tal cantidad de megapíxeles? Por una parte algún banco de imágenes pide archivos en formato TIFF de 50 megabytes, los cuales son más fáciles de obtener interpolando los ficheros de 36 MB como los que produce la 5D que con los de menor tamaño procedentes de una cámara de 6 u 8 megapíxeles. Por otra, se puede publicar a doble página casi sin manipular la fotografía. Sin embargo, un aficionado medio y gran parte de los profesionales no necesitan tanta resolución si su objetivo no es entrar en el mercado editorial, aunque es posible hacerlo con un adecuado tratamiento de la imagen. Esto es, como casi todo en la vida, decisión del bolsillo de cada uno.
Hemos realizado varias pruebas en dos de las disciplinas en las que en teoría pueden existir más diferencias entre ambos formatos: el paisaje con gran angular y la fotografía macro. Con el uso de teleobjetivos no hay mucho que decir: la 5D tiene la desventaja de tener que usar objetivos más grandes y caros que una 30D o una D200, por ejemplo.