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Estrategias fúngicas

La dispersión de las esporas

Moscas carroñeras

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Otros tipos de hongos (Phallus, Mutinus, Clathrus…) utilizan insectos como vectores de dispersión. En estos casos las esporas se producen en una capa externa oscura, espesa y viscosa, denominada gleba. Esta superficie exhala un fuerte y nauseabundo olor similar al que emite un cuerpo de animal en estado de putrefacción, pero curiosamente suele poseer un sabor dulce, pues contiene sustancias ricas en azúcares. Estas dos características unidas atraen de manera irresistible a una procesión de insectos voladores, fundamentalmente dípteros, que acuden a estas setas para consumir la gleba posándose sobre ella, de manera que, al ser pegajosa, las esporas se adhieren a sus cuerpos y patas posibilitando su dispersión.

Es frecuente, sobre todo en las especies del género Clathrus, que su color sea rojo, exactamente como la carne de una carroña. Se trata de señales visuales suplementarias que se añaden a las olorosas, invitando a todos aquellos artrópodos amantes de la carne en descomposición a aterrizar sobre ellas.

La originalidad de este tipo de setas normalmente nos va a proporcionar bastantes satisfacciones, pues si a sus extravagantes y curiosas formas añadimos unos colores llamativos y saturados, tendremos un buen punto de partida para realizar nuestra foto.

El momento decisivo

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Deberemos estar atentos, ya que todas estas setas evolucionan rápidamente, incluso en pocas horas. La mayoría inician su crecimiento en forma de un huevo blanco-grisáceo semienterrado que rápidamente se agrietará surgiendo la seta propiamente dicha. Ya que las moscas son su vector de dispersión, buscaremos estas setas en épocas del año húmedas y con abundancia de estos dípteros. Además, si queremos que aparezcan devorando la gleba, debemos actuar con diligencia, ya que ésta desaparece a gran velocidad.

La utilización de un filtro polarizador es casi obligado para avivar los colores y disminuir los reflejos. En estos casos, en que la forma de la seta es atractiva, unos fondos limpios y simples ayudarán a realzar los ejemplares. Prestaremos especial atención a los elementos (ramitas, rayos de luz, reflejos) que distraigan la atención e intentaremos fotografiar aquellos ejemplares que tengan el fondo lo más alejado posible, para así lograr un fondo homogéneo. Reducir la profundidad de campo también suele funcionar bien. La utilización de fondos artificiales podría ser una alternativa si no abusamos de ellos, pues a la larga nuestras fotos terminarán pareciéndose unas a otras.

Vida bajo tierra

Existen unas setas más evolucionadas que el resto, que tienen un desarrollo hipogeo, es decir que crecen o se desarrollan subterráneamente, como ocurre, por ejemplo, con las trufas. Esta estrategia les proporciona una cierta inmunidad a los factores atmosféricos y a los depredadores. Solamente existe un problema: ¿Cómo dispersar las esporas bajo tierra? Para resolver este inconveniente han desarrollado aromas que atraen a los animales, los cuales las desentierran, las ingieren y las esporas, que son resistentes al tránsito digestivo, son depositadas junto con los excrementos, logrando así la dispersión.
Ahora bien, ¿cómo se fotografían las trufas? Si ya es una dificultad encontrar uno de estos cotizados hongos, no lo es menos realizar una toma atractiva. Lo primero sería afrontar el inconveniente que impone su medio, para lo cual se precisaría hacer un corte al terreno. Luego, nos encontraríamos con que su color oscuro y forma de terrón no nos proporcionarían una toma muy llamativa... En fin, mejor atacar setas más gratificantes, fotográficamente hablando, claro.

MÁS INFORMACIÓN


Bibliografía recomendada

Guía de los hongos de la Península Ibérica, Europa y el norte de África, de R. Cortecuisse y B. R. Duhem, ed. Omega, 2005: Con 1.751 especies representadas y 160 láminas en color es actualmente la guía de campo más completa publicada en castellano. El texto proporciona la descripción y detalles relativos al olor, el sabor, el hábitat y comestibilidad de la mayoría de los taxones que podemos encontrar en nuestros paseos.
Atlas fotográfico de los hongos de la Península Ibérica, B. Llamas y A. Terrón, ed. Celarayn, 2003: Obra imprescindible tanto para aficionados como para micólogos. En ella se describen 1.200 especies y contiene más de 1.400 fotografías. Al igual que la anterior aporta claves de todas las especies descritas.
The Fifth Kingdom, de B. Kendrick, ed. Focus, 2000: Sus 24 capítulos nos aportan valiosa información sobre clasificación, ecología, genética, hongos venenosos o alucinógenos, aplicaciones de los hongos... Es una obra amena necesaria para aquellos que desean conocer más acerca del mundo de los hongos.
The Fungi, de M. Carlille, S. Watkinson y G. Gooday, ed. Academic Press, 2001: Obra de carácter científico muy rigurosa, que aporta interesantes datos acerca del papel de los hongos en la naturaleza y sus aplicaciones prácticas en la preparación de comidas o medicinas.


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