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Reportajes



Estrategias fúngicas

La dispersión de las esporas

El sol para la playa

Morchella_p.jpg
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La luz del sol — la mayoría de las veces— es el peor enemigo para fotografiar setas. Bajo estas condiciones podremos obtener detalles en las luces altas y también en las sombras, pero nunca simultáneamente. Por lo tanto, no es ningún secreto que los días nublados son los más apropiados para fotografiar setas.

En esos días, la luz tiene un bajo contraste y es ideal para captar los pequeños detalles, colores y texturas tanto en las luces como en las sombras. Esto es particularmente importante en el caso de la fotografía de Coprinus comatus, pues su color blanco y su delicada estructura escamosa desaparecerían ante una luz potente como la del sol. No obstante, una pequeña fuente de luz lateral, como la de un flash rebotado o, mejor aún, una pareja de pequeños reflectores, son complementos necesarios.

La sobre-exposición en aproximadamente un punto es aconsejable si queremos que el color blanco no aparezca cremoso en nuestra fotografía.

La incontinencia de los lobos

Los hongos pertenecientes a géneros más evolucionados, como Geastrum, Lycoperdum, Calvatia, y en general todas aquellas setas conocidas vulgarmente como “pedos de lobo”, presentan las esporas contenidas en el interior de una estructura que se asemeja a un saco o pelota que se abre apicalmente cuando aquellas maduran. Estas especies han perdido toda capacidad de lanzar sus esporas al exterior de forma autónoma. Ahora, las gotas de lluvia deben golpear la seta, comprimiendo el aire de su interior y forzando de este modo a que una bocanada de esporas sean arrojadas a través del agujero apical al aire; luego, debe ser el viento quien las transporte a largas distancias continuando la labor de dispersión. Cualquiera de nosotros puede comprobar este mecanismo si cuando encontramos una seta de este tipo la golpeamos levemente con el dedo; estos impactos provocarán la salida del interior de una especie de polvillo: son las esporas.

Geastrum-saccatum_p.jpg
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Existen multitud de variaciones de este mecanismo. Así en el Geastrum sacatum de la foto, la capa externa (exoperidio) se ha desgajado en varios brazos, formando una especie de estrella. Esto no es fortuito, sino que su función es elevar el cuerpo fructífero unos centímetros para que de esta manera quede mucho más expuesto al agua y al viento. En muchos casos este exoperidio es higroscópico, lo cual le permite permanecer plegado protegiendo a la seta cuando está seco, pero se abre y expande cuando absorbe humedad, facilitando la diseminación de las esporas.
Los pedos de lobo aparentemente no son setas demasiado fotogénicas: los colores normalmente son muy pálidos, su forma globosa, casi siempre lisa y con pocas ornamentaciones, las hace carecer, a primera vista, de elementos de interés; parece que no existe nada destacable en ellas. Ante estos casos, debemos malgastar un poco de nuestro tiempo explorando el contorno, pues es conocido que tan pronto como hayamos hecho la fotografía descubriremos ejemplares mejores y, además, en un entorno mucho más atractivo.
En este tipo de fotos, aparentemente insulsas, analizar distintos puntos de vista, encuadres y fondos resulta imprescindible. Recordad, por tanto, que una buena fotografía no suele ser producto de la casualidad, sino que surge de un proceso creativo basado en trabajar distintos ángulos, disparando bastantes fotos y explorando diversas opciones.
Todos los elementos del contexto que rodean a la seta adquieren una gran importancia, pues de ellos dependerá gran parte del éxito de nuestra foto. Así, en la fotografía de los Gestrum saccatum, la forma y el color de las hojas de arce añaden fuerza y contraste a la imagen.
Por supuesto si lográsemos fotografiar la seta en el momento en que las esporas son lanzadas al exterior obtendríamos una imagen realmente espectacular. Intentarlo, no obstante, es fácil: Para ello tendremos que colocar nuestros ejemplares contra un fondo lo más oscuro posible (si es negro mejor), disponer un flash a contraluz, disparar a una velocidad rápida y provocar de alguna manera la expulsión de las esporas.
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