En junio de 2005, durante el II Festival de Fotografía de Lleida, organizado por la Asociación Española de Fotógrafos de la Naturaleza, se inauguró la exposición Cuatro estaciones. En esta muestra, ahora itinerante, se recogen imágenes tomadas a lo largo del ciclo anual por un grupo de fotógrafas, miembros de dicha asociación, en lo que puede ser la primera muestra amplia de la visión femenina de la naturaleza a través de la fotografía.
Para conocer cómo se ha gestado este proyecto, Fotonatura ha entrevistado a finales de febrero a dos personas clave en la materialización de esta exposición, Pilar del Cañizo y Beatriz Moreno.
En el panorama internacional, especialmente en aquellos países donde la fotografía como arte está más arraigada, hemos visto como desde hace unos años está en marcha un movimiento a favor de valorar en toda su medida el papel que ha jugado la mujer —como autora— en la fotografía, dando a conocer su trabajo y su mirada. ¿Cómo nació la idea de esta exposición? ¿Se puede incardinar en esa tendencia?
Pilar: La idea surgió del anterior secretario de Aefona, con la intención de dar a conocer el trabajo de las mujeres dentro de la fotografía de la naturaleza. Las mujeres son minoría entre los fotógrafos de la naturaleza y, de hecho, los socios de Aefona son mayoritariamente hombres. Se quería dar a conocer y resaltar un trabajo, que era equiparable e incluso superior al de los hombres en algunos casos. La idea fue retomada por el actual presidente de Aefona, Fernando Barrios, que ya había apostado por incluir mujeres en la junta directiva, y que valoró y apoyó esta iniciativa, con el fin también de animar la participación de las socias y para atraer más fotógrafas a la asociación, objetivo que se ha conseguido.
En la ficha técnica de la exposición figura que han participado 11 fotógrafas, cada una con una imagen referida a las respectivas estaciones. ¿Quiénes han participado?
Pilar: La Junta Directiva me designó para reactivar y coordinar la idea de la exposición. Se contactó con las veinte socias que ya conocían el proyecto, siendo Rosa Vázquez la interlocutora del grupo. Yolanda Moreno se ofreció también para formar parte del grupo de trabajo que luego constituyó el equipo organizador de la exposición. Beatriz Moreno se incorporó inmediatamente a dicho equipo para aportar su experiencia profesional en el campo del diseño gráfico y organización de exposiciones. La participación estaba abierta a las fotógrafas que desearan participar, finalmente han sido once (Rosa Basurto, Pilar del Cañizo, Rosa Díez San Vicente, Isabel Díez San Vicente, Jessica Jiménez, Montse Masclans, Beatriz Moreno, Yolanda Moreno,
Mª Auxiliadora Peña, Mónica Riveiro y Rosa Vázquez).
Cualquiera que haya organizado una exposición colectiva abierta a la participación conoce lo complicado que es diseñar un proceso de selección que permita a la vez mantener un nivel de calidad, una coherencia formal y una ilazón argumental, sin que las personas a las que no se les ha seleccionado obra se sientan desplazadas. ¿Cómo os planteasteis el proceso de selección de las obras y autoras que al final fueron elegidas?
Beatriz: Fue una cuestión verdaderamente difícil porque no se deseaba excluir a nadie. Queríamos que todas participaran en el proyecto pero, en efecto, dada la amplia variedad de imágenes candidatas, algunas tuvieron que ser excluidas por no entrar en la temática elegida y, otras por no tener los archivos originales calidad técnica suficiente para soportar la ampliación pretendida en el copiado a papel. Otra variable importante fue la disponibilidad de tiempo y medios para responder a los plazos fijados. En función de estos criterios el comité organizador seleccionó a las fotógrafas que finalmente cumplían todos los requisitos para participar. Incluso se contrastó la opinión del comité con otros fotógrafos como Juan Francisco Abal y Fernando Ortega.
Una de las dificultades a las que os debisteis enfrentar es el desconocimiento personal y la dispersión geográfica de las socias de Aefona. ¿Os ayudaron mucho a superarlo las nuevas tecnologías?
Pilar: En efecto, las nuevas tecnologías han sido un componente clave de la exposición. La primera dificultad era la dispersión geográfica de las participantes, por lo que se optó por un desarrollo fundamentalmente virtual en las fases de recopilación del material y selección del mismo. Para ello, con la ayuda de Juan Francisco Abal, se habilitó una comunidad webshot para que cada fotógrafa subiera una selección de las imágenes posibles para su valoración e inclusión en la exposición. Muchas de las fotógrafas contaban con cámaras digitales por lo que el envío de material era inmediato. Otras tuvieron que escanear sus imágenes previamente.
Beatriz: La comunicación fue fundamentalmente por correo electrónico, siendo Rosa Vázquez la portavoz del comité organizador. Este sistema, además de acortar esperas de envíos, redujo considerablemente los costes de organización. Las únicas que nos reunimos periódicamente fuimos las componentes del comité organizador para ir concretando el proyecto. Yolanda Moreno fue un soporte importante en estas reuniones, al ser su casa el “centro de operaciones”. Hay que resaltar que aún ahora muchas de las participantes no nos conocemos personalmente y, sin embargo, esto no ha impedido el buen desarrollo del proyecto.