El verano en el sur peninsular es duro, sobre todo cuando la sequía hace mella. Durante las horas del día la actividad cotidiana de las especies animales se ralentiza, para verse únicamente alterada cuando la temperatura inicia un descenso con la llegada del ocaso. Fuente de Piedra, ya en los meses finales del verano, anda falto de agua y los adultos de flamenco rosa están obligados a buscar alimento para sus retoños más allá de los límites de la laguna. El Parque Nacional de Doñana y su entorno son los destinos elegidos por las rosadas aves para pasar toda la noche alimentándose en la marisma. Una vez que tienen los buches llenos, regresan a casa justo a tiempo para alimentar a los pollos con las primeras luces de la mañana.
Precisamente, cuando el sol comienza a ocultarse por el horizonte, una algarabía de roncas voces se escucha en la laguna. Es la llamada, la convocatoria al viaje de todas las noches. Intentar prever por qué parte del cielo pasarán los flamencos volando es difícil. Los vientos, el punto de partida o la temperatura en ese momento, todo, influyen en la ruta o trayectoria de salida.
En un principio tenía estudiado, o al menos marcado, una franja o límite por donde sospechaba que podrían pasar las rosadas aves. Ya cercana las 10 de la noche, un importante bando comenzó a despegar abajo, a lo lejos, en la laguna. Yo me encontraba en lo alto de una loma y pude observar como el gran grupo comenzaba a describir círculos concéntricos y a ganar altura para trazar su salida y superar los cerros que rodean la laguna. No calculé del todo bien y tuve que esprintar en una rápida carrera por el medio de un olivar hasta llegar a un punto ventajoso donde pudiera fotografiar al bando justo en el instante en el que pasara por delante mía. Al menos tuve el tiempo suficiente para poder disparar cuatro o cinco fotos del grupo volando con el verde de los olivos como fondo. La imagen la tengo registrada en película, pero el sonido, el zumbido de las alas en movimiento y el graznido de las aves lo tengo en mi mente y en el recuerdo. Fue algo especial y emocionante en una agradable y cálida noche de verano.
Nikon F100, Nikkor 300 AF IF-ED f/4, 1/8 sg a f/4, flash Nikon SB-26, película Fujichrome Provia 100, formato panorámico.
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