Textos de Russell A. Mittermeier, Mônica Barcellos Harris, Cristina G. Mittermeier, José María Cardoso da Silva, Reinaldo Lourival, Gustavo A. B. Da Fonseca y Peter A. Seligmann.
Firefly Books, 2005; 176 páginas, 144 fotografías, 30x24 cm, en cartoné.
Idioma: Inglés.
Aunque quizás no hayan tenido la oportunidad de disfrutar del trabajo de Theo Allofs publicado en varios libros y en las revistas de la naturaleza más relevantes, sin embargo, muchos lectores conocerán al fotógrafo alemán —radicado en Canadá— por alguna de sus fotos aparecidas en el certamen
Wildlife Photographer of the Year, tales como la usada en la portada del catálogo del 2004. De esta decena de imágenes seleccionadas o premiadas, tres pertenecen al proyecto que ha dedicado al Pantanal y que ahora se presenta en forma de libro.
El Pantanal es la zona húmeda continua más grande del planeta, con una extensión cercana a la mitad de España, superando incluso su superficie si se incluye todo el complejo, pues además abarca sabanas y bosques. Tanto por sus dimensiones como por ser la mayor concentración faunística de Suramérica, se considera una de las áreas de vida salvaje de mayor importancia internacional. Esta planicie se sitúa principalmente en Brasil, pero avanza también por los vecinos países de Bolivia y Paraguay. Su ritmo anual está marcado por los ciclos de inundación y sequía que imponen las estaciones, con la aportación de agua del río Paraguay y sus afluentes, lo cual determina los distintos biomas que lo componen.
Tan sólo el 3% de su superficie está realmente protegida. Conservation International, que es la propietaria de la reserva Fazenda Río Negro, la cual dedica a la conservación y a la investigación, ha patrocinado su proyecto desde el principio, acompañándolo técnicos de esta organización en cada una de las seis visitas que efectuó al Pantanal durante cuatro años. Se embarcó en este trabajo por dos motivaciones:
“Por un lado sabía por otras publicaciones que Pantanal era uno de los mejores lugares de Suramérica para ver y fotografiar una increíble variedad de animales. Y por otro, mi interés se debía también a la amenaza impuesta por el proyecto de la hidrovía Paraguay-Paraná, con impactos desastrosos en la hidrología de la región y en el medio ambiente”. El resultado ha sido una colección de imágenes que sirve a modo de enciclopedia visual y da soporte al texto que las acompaña, conformando lo que es la mejor publicación que hay sobre la zona y una herramienta de primer orden en defensa de su conservación. Además, llega en el momento oportuno, pues la región se encuentra cada vez más acorralada por hidroeléctricas, canalizaciones, industria minera, gasoductos, plantaciones y talas abusivas.
Dado que se trata de una planicie extremadamente llana y abierta, el paisaje no ha atraído la atención del autor, aunque recurre a las márgenes acuáticas y, en ocasiones, a panoramas de sus lindes, donde el relieve da más juego. El protagonista de este enclave es realmente la fauna, y así se retrata. Con la excepción de un par de imágenes, todas las fotografías han sido tomadas de animales salvajes y libres en su medio, incluyendo a los grandes iconos del área: el jaguar, la nutria gigante y la anaconda amarilla. Ante la proliferación de especies, no pierde el tiempo el fotógrafo con pequeños animalillos, sino con tapires, capibaras, osos hormigueros, caimanes, armadillos, monos aulladores, coatís, pécaris o tamandúas, por no hablar de la espectacular avifauna, entre la que se encuentran jabirús y ñandúes. Frente a las especies africanas, siempre presentes en documentales, muchas de las presentes en Pantanal nos pueden sonar por primera vez, lo que le añade un atractivo mayor a la obra.
Son fotografías tomadas en gran medida al amanecer o a la caída de la noche, cuando el rojo del sol dora los protagonistas. Allofs busca las iluminaciones espectaculares, los contraluces y la acción. Así, las salpicaduras de la corriente en la boca de un caimán parecen oro líquido, un jabirú se perfila al anochecer son su presa en medio del pico, los monos aulladores hacen lo propio, el águila colorada atrapa con sus garras un pez y a su vez las garcetas pescan enfrentadas a los caimanes. Destacan escenas en las que integra los caimanes con el paisaje, como en la fotografía de portada, así como otras realmente candorosas, como el cachorro del hormiguero gigante que duerme en la grupa de su madre mientras esta avanza al paso. En resumen, una colección de imágenes amena, colorista y, en cierto medida, alegre. Cuando llega el momento de retratar la presencia humana, los
pantaneiros son fotografiados de forma entrañable y los impactos ambientales reseñados brevemente.
El texto que acompaña a las fotografías no se puede considerar extenso. Sin embargo, es denso, repleto de información precisa y con referencias constantes a bibliografía especializada donde el lector puede profundizar. Encabezados por su presidente, Russell Mittermeier, todos los capítulos han sido redactados colectivamente por un numeroso equipo de investigadores de Conservation International que llevan trabajando desde hace tiempo en la zona. Dividido en cinco capítulos, se dedica uno a cada bioma presente (zonas húmedas, sabanas y bosques), otro a la recuperación del caimán —que da pié a analizar la situación de otras especies— y, a mayores, uno centrado en la colonización humana.
Para resumir, diremos que es un libro muy entretenido, bien editado y un ejemplo de cómo abordar la descripción de un área natural de forma completa y amena. Un libro ciertamente muy equilibrado del que esperamos que sea eficaz en defensa de esta importante área natural.
AUTOR/ES