Los usuarios de Nikon estuvieron de enhorabuena con la aparición en el mercado de la D2x, que satisfizo por fin al sector profesional. Pero su precio resultaba disuasorio para muchos aficionados, quienes se sentaron a esperar el siguiente paso natural: el relevo de la D100, que tenía ya cuatro años de vida. Esta espera terminó recientemente con el anuncio y comercialización de la D200, una cámara de características innovadoras integrando un sensor de tecnología CCD.
Desde que la marca desveló las características del nuevo modelo, una corriente de perpleja satisfacción recorrió el espinazo de muchos usuarios. Se nos prometía un cuerpo de magnesio de calidad “pro” con protección contra la intemperie, un sensor de resolución no mucho menor que el de la D2x, y prácticamente todas las capacidades y funciones de la hermana mayor. La guinda la puso el precio, del cual se había especulado que podía estar por debajo de los 2.000 euros y que acabó sobre los 1.700. Esta conjunción de precio junto con prestaciones profesionales va a convertir a la D200 en la elección natural para todo aquél que no sea un cliente tipo de la D50, que se dirige a un mercado totalmente distinto.
La D200 competirá con la D70s, cuyo futuro no vemos muy claro ahora mismo porque la durabilidad, prestaciones, precio y resistencia de la nueva cámara parecen una inversión más segura. Pero por prestaciones puras, la D200 también invade claramente y sin complejos el terreno de la D2x. Esta situación recuerda la aparición de la F100 como cuerpo semiprofesional en la época de la F5, con la diferencia de que la relación de precios era entonces de 1’5 veces, mientras que en el caso que nos ocupa es de 2’6. Este aparente cainismo entre modelos se repitió cuando llegó la D70, que no supuso el cese de la producción de la D100, aunque suponemos que sí un descenso de ventas.
Los motivos de estos solapamientos se encuentran en razones de mercado, pero también en causas técnicas. Las características de las cámaras digitales son cada vez más parecidas entre sí, y el número de megapíxeles es a menudo un simple argumento de ventas. ¿Cuál es entonces la diferencia entre cámaras? Cada una tiene su propia película. El factor de mayor diferenciación entre modelos es el tipo de imagen que proporcionan por defecto, que está pensado para un uso específico. Aunque esto no se suele mencionar al futuro comprador, sin embargo, se observa en las comparativas, donde las cámaras para uso más doméstico dan imágenes directas de cámara más atractivas para el gran público.
Gracias a la colaboración de
Nikon España, que prestó un cuerpo de cámara, podemos presentar nuestras impresiones sobre el último modelo de la marca.
Cómo se hizo la prueba
Sólo dispusimos de la cámara durante 48 horas, por lo cual hubo que descartar muchas pruebas interesantes que hubiesen requerido de más tiempo para ser realizadas con rigor. Por otra parte, nuestra vocación no es técnica y a estas alturas las características de los modelos pueden leerse en un montón de sitios en Internet. Por lo tanto, y como hicimos en el
test de la Nikon D2x, nos hemos centrado más en aspectos de manejo, ergonomía y uso en el campo.
Esto lo realizamos de forma colectiva un grupo de fotógrafos de naturaleza con diferentes trayectorias personales, miembros de Fotonatura.org, utilizando a fondo la D200 y discutiendo opiniones y conclusiones. En este sentido, el trabajo ha sido realizado por Corina Torregrosa, Francesc Farriols, Francesc Muntada, Helios Dalmau, Juanma Orta y el que firma. Entre ellos, dos usuarios de D2x, uno de D70, dos de F100 y uno de F90x (sí, aún hay gente que no se ha pasado al digital).
En un frío fin de semana de mediados de enero nos dirigimos a Lleida para realizar este trabajo en la zona del Estany d’Ivars y en el Montsec d’Àger. Nos llevamos cinco cámaras (F100, D70, un par de D2x y la D200) y más de una docena de objetivos para comparar la D200 con el resto de la gama actual Nikon mediante pruebas prácticas sobre la resolución de los sensores, los tamaños de imagen, el balance de blancos, la nitidez, las prestaciones del flash incorporado, y el ruido digital a altas sensibilidades. Mediante su uso, también se evaluaron aspectos más subjetivos tales como el manejo y la ergonomía.
Las cámaras digitales fueron ajustadas a los mismos parámetros de nitidez, contraste y color, desactivando todas las opciones que no fueran las neutras. Usamos en todo momento fotometría manual y tuvimos en cuenta la mayor sensibilidad de la D70. Captamos archivos RAW conjuntamente con JPG de alta calidad y tamaño máximo; todos los RAW se revelaron en Nikon Capture 4.4. Para alguna ilustración no crítica se han utilizado aquí los JPG de cámara, pero todas las demás provienen de los RAW, revelados con parámetros igualmente neutros con la excepción de ligeros retoques de niveles cuando ello no afectaba a la característica estudiada.