Los perfiles
Un perfil no es más que una tabla de equivalencias en la que se expresan las correspondencias entre una serie de colores en el sistema propio de un dispositivo concreto y su valor en Lab. Así de simple. Como estamos viendo, los perfiles están estrechamente ligados a los distintos dispositivos. Hay perfiles para cámaras, escáneres, monitores, impresoras, plotters, filmadoras, estampadoras de planchas CTP... Para una correcta gestión del color, cada dispositivo debería tener su perfil y, no sólo eso, sino que debería tener un perfil distinto para cada una de las condiciones distintas bajo las que debe trabajar.
Así pues, una filmadora que pueda trabajar con emulsiones distintas necesitará perfiles distintos para cada emulsión, así como una impresora que trabaje con distintos papeles deberá tener un perfil distinto para cada papel. Todos hemos visto los desastrosos resultados que obtenemos cuando imprimimos una fotografía con nuestra impresora y no indicamos correctamente el tipo de papel que usamos.
Los perfiles se construyen a partir de patrones normalizados. Se capta o se reproduce este patrón y se analiza después con la ayuda de un espectro-colorímetro y un programa adecuado que es capaz de percibir las diferencias existentes entre el patrón original y la imagen captada si se trata de una cámara o un escáner o reproducida si estamos creando el perfil para una impresora, un monitor, una filmadora, etc..
Con esta información se crea una tabla que nos dice cómo ve o cómo reproduce cada uno de los colores del patrón este dispositivo concreto. De esta forma, los programas de tratamiento de imágenes pueden interpretar correctamente la información que contiene cada píxel y transformarla para que el dispositivo que tiene que mostrárnosla reproduzca los colores de la forma más realista posible. En pocas palabras, un perfil de una cámara, por ejemplo, nos dice que ésta cámara "ve" tal color como si fuera cual y que hay que tenerlo en cuenta para interpretarlo correctamente.
Resumiendo, una correcta gestión de color implica trabajar con perfiles asociados a cada uno de los dispositivos que utilizamos y con programas que permitan una correcta gestión de estos perfiles. PhotoShop, cualquier revelador de RAW (RawShooter, Capture One o los distintos reveladores de los propios fabricantes de cámaras), los programas asociados a escáneres o los programas más habituales de maquetación y diseño gráfico (Corel Draw, Freehand, Quarkxpress, Illustrator, etc.) tienen esta capacidad.
Todas las imágenes deben llevar un perfil asociado desde su origen. La cámara digital o el escáner incrustan su propio perfil en todas las imágenes desde un principio y cada paso en el flujo de trabajo debería utilizar los perfiles adecuados a los dispositivos adecuados. Para presentar una imagen en el monitor usando PhotoShop, por ejemplo, el programa debe analizar cada píxel, transformar sus colores RGB a Lab utilizando el perfil propio de la cámara, convertirlos de nuevo a RGB pero utilizando ahora el perfil del monitor y enviar esta información a la pantalla. Ocho millones de veces para una imagen de ocho megapíxeles.
¿Cómo se crean estos perfiles? ¿Qué pasa con los colores que no forman parte del patrón? ¿Qué posibilidades nos ofrecen los programas de tratamiento de imágenes? ¿Hay perfiles estándar? ¿Qué es un espacio de trabajo? La respuesta a éstas y a otras preguntas la encontraréis en la próxima edición de Fotonatura.
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