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Técnica



La gestión del color I

El sistema CMYK

Son las iniciales inglesas de los colores cyan, magenta, yellow (amarillo) y black (negro). Para el negro se utiliza la última letra para evitar confusiones con el azul (blue) que se utiliza en el sistema RGB. El modo CMYK se basa en la teoría de los colores primarios substractivos. Esta teoría nos dice que si a la luz blanca le absorbemos distintas proporciones de cian, magenta y amarillo se pueden conseguir todos los colores del espectro visible.
¿Cómo podemos absorber luz de determinados colores? Utilizando pigmentos. Los filtros coloreados absorben la luz de sus colores complementarios, los colorantes de las películas a color, las tintas, las pinturas... Estos materiales contienen pigmentos que absorben la luz de algunas longitudes de onda y reflejan o dejan pasar el resto.
¿Y el negro? ¿Qué papel juega? El negro se utiliza para reforzar la capacidad absorbente de los pigmentos. No somos capaces de fabricar pigmentos perfectos, pero sí podemos medir y rectificar las imperfecciones. Para eso utilizamos el negro.
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En el sistema CMYK se indica el porcentaje de absorción de cada uno de los canales. Así pues, podemos determinar hasta 100 niveles distintos de cada uno de los cuatro colores básicos lo que significa que, en teoría, disponemos de 100.000.000. Muchos más de los que el sistema RGB de 8 bits permite.

Pero eso es sólo en teoría. Pensando un poco veremos que muchos colores se repiten. Veamos algunos ejemplos. Un 100% de cian, magenta y amarillo nos proporciona el color negro. Un 50% de estos tres colores nos da un gris medio, el mismo resultado que conseguiríamos con un 50% de negro.

Todos los dispositivos que se basan en la aplicación de pigmentos (impresoras, plotters, sistemas CTP para la creación directa de planchas de impresión, maquinaria de impresión para artes gráficas, tinte para tejidos, etc.) se basan en la teoría de los colores primarios substractivos y funcionan en modo CMYK.

El sistema Lab

CIEp.jpg
Parece ser que nuestro sistema de visión funciona realmente en RGB. Tenemos tres tipos de células nerviosas en la retina especializadas en captar los colores, llamadas conos por su forma. Unas son sensibles a las ondas luminosas más largas, correspondientes a los tonos rojizos, otras a las ondas de longitudes medianas, que corresponden a los tonos verdosos, y las últimas lo son a las ondas más cortas, que corresponden a los tonos azulados.

Aún así, no somos capaces de percibir los colores según sus proporciones de rojo, verde o azul. Nuestro cerebro no es tan fino y se limita a colocar cualquier color entre dos tonalidades opuestas: verde-rojo, azul-amarillo, blanco-negro.

Si intentamos sistematizar nuestra percepción del color nos encontramos, pues con un sistema formado por tres ejes. El más significativo es el que va desde el blanco máxima intensidad de luz al negro ausencia de luz. Este eje lo llamaremos luminancia y representa el brillo de los colores. Los colores más claros los representaremos con valores altos en este eje y los tonos oscuros con valores bajos.
En uno de los ejes restantes representaremos la variación entre verde y rojo de forma que asignaremos valores positivos a los tonos rojizos y negativos a los verdosos. El último eje representará la variación entre el azul y el amarillo con valores positivos para los tonos amarillentos y negativos para los azulados. Podemos llamar a estos ejes a y b respectivamente.
Este modo de color, basado en la percepción humana de los distintos colores, se ha bautizado con las iniciales de los tres ejes, Lab, un nombre realmente poco elaborado dada la importancia que, como veremos, tiene este sistema en la gestión del color. Sus creadores decidieron que el eje de luminancia variaría de 0 a 100 y que los ejes a y b variarían de -127 a +127.
Lab es un modo de color teórico. Esto significa que no hay dispositivos que funcionen en color Lab, al contrario de lo que sucede con RGB y CMYK. Pero éste es el modo de color que puede representar un mayor número de tonalidades distintas y, por lo tanto, se utiliza como base estándar en la gestión del color. Todos los conceptos a los que nos referiremos a partir de ahora tomarán como referencia el modo Lab.
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