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Reportajes



Abejarucos

Aladas paletas de colores

Los preparativos

En los primeros días de trabajo fotográfico, antes de que la hembra realice la puesta, nuestros objetivos estarán centrados en la obtención de primeros planos y comportamientos nupciales sobre los posaderos elegidos, gracias a un estudio previo del lugar. La colocación adecuada y el mimetismo del hide pronto nos recompensarán con los primeros resultados. Un individuo con presa, una parejita copulando, una ceba nupcial... Todo dependerá de nuestra paciencia, de la cantidad de días invertidos en el trabajo y, cómo no, de la suerte.
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La focal más adecuada para esta fase del trabajo puede oscilar desde las que proporciona un zoom 70-200 mm a la de un potente 600 mm fijo. Últimamente, desde la implantación de las cámaras digitales y gracias al poco ruido que ofrecen a sensibilidades medias, son muy utilizados los zooms que abarcan grandes distancias focales, como son los 50-500 mm ó 100-400 mm. Carecen de la luminosidad de los teleobjetivos de longitud focal fija, pero ofrecen una gran versatilidad a la hora de variar la composición de la imagen. Por regla general, es recomendable mantener el diafragma lo más abierto posible. Esto hará centrar nuestra atención en el sujeto principal y creará un fondo más homogéneo y desenfocado. No soy muy partidario de la utilización de flash en esta parte del proceso fotográfico, a no ser que el resultado que se quiera obtener sea algo muy concreto, como aumentar la profundidad de campo seleccionando diafragmas muy cerrados o se pretenda rellenar la escena con algo de iluminación artificial por motivos de composición. Cada fotógrafo adecuará la distancia del hide al posadero dependiendo de su equipo y del tipo de plano que quiera conseguir.
Conviene evitar las horas centrales del día. Los abejarucos son iguales de bonitos, pero las fotos cambiarán mucho. En estas aves, llama la atención un curioso fenómeno que se produce en función de la posición del sol y de cómo éste incide en su colorido plumaje. Así, el mismo individuo parecerá cambiar de un verde incandescente a un azul apagado, en función de cómo le incida la luz.
Aunque no estamos hablando de un receloso quebrantahuesos, sin embargo, cuanto más esmero se ponga en los preparativos mayores serán las probabilidades de obtener buenos resultados. Colocar el hide de noche facilitará que al alba el ave no recele tanto de ese extraño matorral que ha crecido de pronto.

Esperando el momento adecuado

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En cuanto veamos señales claras de que la incubación ha comenzado, lo aconsejable es posponer el trabajo para cuando los pequeños tengan ya unos días. Las continuas molestias en una colonia de abejarucos durante la fase de incubación pueden hacer malograr una puesta.

Una vez finalizadas las jornadas de incubación de los huevos y después de que los jóvenes abejarucos hayan superado los primeros días de vida, se podrá retomar el trabajo. Una constante observación de la zona de cría indicará claramente ese momento. Tanto el macho como la hembra se afanan en aportar gran cantidad de alimentos para los hambrientos pollos. Es aconsejable trabajar en los nidos situados en los extremos de la colonia para minimizar en lo posible las molestias al resto de los individuos. Estos serán los días clave, tomando siempre las debidas precauciones, para captarlos en diferentes momentos con las técnicas más variadas.

Es posible colocar un posadero artificial a la entrada del nido. En muchas ocasiones, será utilizado por la pareja para posarse instantes antes de lanzarse al cubil de entrada. El posadero ha de ser lo más natural y estético posible. Ello facilitará la obtención de una bella imagen con el animal y en la mayoría de las ocasiones con una presa en el pico. Nada de cortar una rama y plantarla sin más. La posición de la cámara y cómo el ave se sitúe sobre la rama indicará si se ha acertado o hay que variar la posición del posadero. Este mismo posadero puede servir como referencia para pre-enfocar y poder captar imágenes en vuelo cuando aterricen. El momento del despegue también puede ser aprovechado con los mismos fines. No es que sea complicado captar una imagen de este tipo. Todo es cuestión de insistir con el disparador y corregir posibles errores gracias a la versatilidad que nos ofrecen los nuevos equipos digitales.
Otra de las técnicas que se puede usar durante esta fase del ciclo reproductor está relacionada con las tomas de alta velocidad, ayudadas por varias unidades de flash trabajando en escalones de potencia parcial y utilizando barreras de infrarrojos o disparadores a distancia, ya sean por cable o por radio.
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