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Técnica



Fotografiando orquídeas

Diferentes formas de afrontar la fotografía de orquídeas

A la hora de retratar una especie de orquídea podemos hacerlo de diferentes formas, en función de nuestro equipo fotográfico o el tipo de imagen que pretendamos obtener.
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Integrarla en su ambiente: Mediante el uso de objetivos grandes angulares (con un rango de focal que iría desde los 17 mm a los 35 mm aproximadamente) podemos, en caso de encontrar algún ejemplar en un entorno que merezca la pena ser destacado, integrar la flor en su ecosistema. De este modo la imagen por sí sola hablará acerca del hábitat de dicha orquídea.
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Conjunto de la planta: Podemos optar también por retratar toda la planta incluyendo no sólo las flores, sino también la roseta de hojas basales, el tallo y todas las inflorescencias.

En estos casos podemos utilizar una amplia variedad de lentes y focales (desde un 50 mm hasta un teleobjetivo), aunque si tenemos posibilidad de elegir, a mí personalmente me gusta más la opción de este último (combinado o no con tubos de extensión).

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Composición de varias flores: Algunas especies tales como Anacamptys pyramidalis, Himantoglossum hircinum o Barlia robertiana presentan una inflorescencia con abundantes flores que podemos retratar en conjunto utilizando diferentes focales, siendo lo ideal en estos casos el uso de un zoom largo, como podría ser un 70-200 mm o un 100-400 mm, dado el desenfoque del fondo que logran y al aplanamiento de la perspectiva que consiguen. Por otro lado, otras especies (los géneros Ophrys y Orchis por ejemplo, que tienen multitud de ellas) presentan una disposición de las flores diferente —más escasas y separadas entre sí— que nos permite jugar con 2 ó 3 de ellas buscando la composición que más nos guste. En este caso mi preferencia por los mismos motivos que antes sigue siendo un zoom largo, aunque pueden retratarse de manera similar con otras focales.
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Macro de una sola flor: Un encuadre donde la flor abarque la mayor parte del mismo suele ser uno de los encuadres más idóneos para retratarlas con detalle. Necesitaremos para este cometido utilizar un objetivo macro que de por sí nos de la ratio cercano al 1:1 que nos hará falta en función del tamaño de la especie de orquídea en concreto de la que se trate. Otra opción sería utilizar los accesorios —ya mencionados anteriormente— que nos permitirán aumentar la ratio de nuestro objetivo. No está de más que retratemos la flor en este caso desde diversos ángulos, pues una imagen desde una visión frontal difiere mucho de una visión lateral del mismo ejemplar dadas las curiosas formas que poseen estas bellas flores.
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Por encima del tamaño real: Una última opción sería traspasar la mágica barrera del 1:1, que es cuando en realidad ya empezaríamos a hablar de verdad de macrofotografía; todo lo que está por debajo de esa ratio se consideraría como fotografía de aproximación, hablando estrictamente. De este modo podríamos retratar, por ejemplo, algunas partes concretas del labelo de las orquídeas logrando imágenes que rozan lo abstracto. Aquí sí que se hace imprescindible utilizar todo el “arsenal” de macrofotografía y, una vez más, trabajar con un sólido trípode, cable disparador y levantamiento del espejo (en caso de que nuestra cámara posea dicha función).
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¿Quiere decir esto que para lograr buenas imágenes de orquídeas debamos ser propietarios de un equipo archicompletísimo? No, pero sí que debemos exprimir nuestro equipo por pequeño que éste sea y no debemos limitarnos a utilizar siempre la misma focal en este tipo de fotografía cuando tengamos la suerte de poder elegir en la mochila. Por si sirve de referencia, el equipo que utilizo actualmente para la fotografía de orquídeas se compone de un cuerpo réflex digital con su empuñadura, uno o dos flashes con difusores variados, un zoom 17-40 mm, un 100 mm macro, un zoom de 100-400 mm, tubos de extensión, reflectores variados (alguno de sobra siempre viene bien como paravientos), trípode, cable disparador y visor en ángulo recto.

A la hora de identificar las especies fotografiadas tendremos también que armarnos de paciencia, ya que ni los propios botánicos parecen ponerse de acuerdo con algunos géneros. La taxonomía de esta familia de plantas no puede ser más dinámica, por lo que no debemos obsesionarnos demasiado.
Os invito a que salgáis al campo con vuestro equipo. Si le dedicáis a las orquídeas el tiempo y el cariño que se merecen seguro que ellas os lo agradecerán posando con su mejor sonrisa.
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