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Técnica



Fotografiar en invierno

Vida en la alta montaña

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En las zonas altas los animales son muy escasos ya que para combatir las condiciones de frío y falta de alimento que se dan en estos lugares la estrategia más razonable es trasladarse a enclaves más benignos o echarse a dormir como hacen las marmotas, por lo que estos lugares se convierten en un auténtico desierto y uno se pasa muchas jornadas sin fotografiar absolutamente nada. Las especies que habitualmente se ven en invierno por encima de los 1.800 m son el sarrio, la chova piquigualda, el gorrión y acentor alpinos, así como algún zorro, águila real y quebrantahuesos. Aunque más difíciles de ver, también están por estas alturas los armiños y perdices nivales. Caminar por zonas poco transitadas por montañeros puede ofrecernos la oportunidad de fotografiar alguno de estos animales. No obstante, en el caso de los armiños hay mas probabilidades en las cercanías de los refugios de montaña y para las águilas y quebrantahuesos es mucho más fácil en comederos.
Si este ambiente resulta inhóspito para los animales, no lo es menos para el hombre, por lo que hay que ser muy cauteloso a la hora de plantearnos las salidas por alta montaña. Hace algunos años utilizaba para desplazarme esquís de travesía y, aunque las ascensiones son cómodas y seguras, no se puede decir lo mismo del descenso. Deslizarse sobre cambiantes tipos de nieve virgen cargado con una mochila pesada entraña bastantes riesgos, porque las caídas son frecuentes y, como suelo ir solo y por lugares poco transitados, si tuviera un percance el problema seria serio. Últimamente utilizo raquetas, que son muy ligeras y manejables, y ayudado por los bastones, los desplazamientos son más rápidos y requieren mucho menos esfuerzo que sin ellas, además como se llevan con botas de montaña normales si te las tienes que quitar por pasar alguna zona de rocas o porque no hay nieve, no tienes ningún problema. Ni que decir tiene que hay que renunciar a salir por determinados lugares cuando hay riesgos de aludes o está previsto un empeoramiento del tiempo. La niebla también puede jugarnos alguna mala pasada, y lo digo por experiencia, ya que tienes la sensación de estar metido dentro de una especie de gran bola blanca, y si hay ventisca las huellas sobre la nieve se borran en cuestión de minutos.

Equipándonos para el frío: la vestimenta

La vestimenta en este tiempo requiere una atención especial, sobre todo por seguridad ante los imprevisibles cambios de tiempo que se dan en zonas altas. Cuando pienso caminar durante la mayor parte del día, suelo llevar pantalones y chaqueta ligeros con membrana aislante y transpirable. Debajo visto calzones y camiseta térmica, más un forro polar. Conviene llevar ropa de reserva en la mochila y, por supuesto, botas, gorro, guantes, polainas y unas buenas gafas para el sol y la ventisca. Si la intención es pasar unas 8 o 10 horas inmóvil en el interior de un escondite, es mejor un plumífero bien gordo y hasta tres capas para las piernas. También hay que cambiarse de botas una vez que has llegado al lugar, porque las de montaña son heladoras cuando te quedas mucho tiempo quieto a varios grados bajo cero. En las tiendas de material de montaña venden unas pequeñas bolsas muy prácticas que una vez abiertas desprenden calor durante varias horas. Si el frío apura, va bien llevar alguna en el bolsillo para calentar las manos de vez en cuando y también sirven para calentar las pilas de la cámara.
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En cuanto al material fotográfico, si voy a caminar mucho, para seguir a los sarrios, intentar localizar a las perdices nivales o para llegar a algún refugio de montaña, procuro llevar un equipo muy ligero: un cuerpo Nikon F90 o F100, más un angular de 28 mm, un tele Nikon AF 300 mm f/4 y un teleconvertidor 1,4x. O bien una Canon EOS 5 con un zoom 24-80 mm, más un tele Canon EF 400 f/5,6 L. Siempre llevo un monopié de carbono, que es muy ligero y mucho más manejable que un trípode.
En cuanto a la película, suelo usar diapositiva Fuji Astia y Provia F de 100 ISO y, cuando hay problemas de luz, la Kodak Ektachrome 200, en ocasiones forzada a 320 ISO. Uso Velvia en tiempo soleado y para paisajes, utilizando en este caso una cámara de formato medio, la Fuji GS 645 Pro, con visor de telémetro. Normalmente utilizo el filtro polarizador para días despejados y un degradado gris o uno cálido para cuando está nublado.
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