Aunque hacer fotos en esta época del año tiene algunos inconvenientes, también tiene muchos atractivos que invitan a salir cada fin de semana en busca de alguna especie o paisaje que con la nieve adquieren un semblante especial. La gran mayoría de fotos que tengo de fauna las he hecho en los Pirineos durante la temporada invernal. También las montañas nevadas resultan especialmente atractivas, pero me gusta más fotografiar la fauna, ya que en esta época los mamíferos lucen un pelaje denso y lustroso para soportar el frío y, además, es mucho más fácil atraer las aves a los comederos ya que debido a la escasez de alimentos se muestran menos recelosas. También es interesante fotografiar en esta época del año para completar reportajes de animales o paisajes de los que ya se tienen imágenes en otras épocas del año.
En esta estación el sol no alcanza mucha altura sobre el horizonte, por lo que todo el día hay muy buena luz para hacer fotografías. Eso si está despejado, porque en alta montaña los días completamente soleados son escasos. De cualquier forma, la nieve actúa como una enorme pantalla que multiplica la escasa luz que atraviesa las nubes. También el frío ayuda a mantener limpia la atmósfera para las fotos de paisajes.
A pesar de los abundantes automatismos que llevan las cámaras actuales, siempre la uso en modo de exposición manual y, generalmente, con medición puntual para tomar la luz en alguna zona que pueda considerarse de densidad neutra, normalmente alguna roca libre de nieve puede ser orientativa. Cuando hay que medir sobre la nieve porque no hay otras referencias, conviene sobreexponer alrededor de 1,5 puntos para evitar que la nieve quede grisácea. De cualquier forma siempre es conveniente hacer varias fotos sobre y subexponiendo la medición que consideras correcta para asegurar la foto porque es muy fácil equivocarse.