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Técnica



Fotografía de hongos

Introducción al trabajo de campo en micología

El equipo

Marasmius-oreades.jpg
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Todos sabemos lo incómodo que resulta un paseo por el bosque cargados de mochila y numerosos cachivaches, pero nunca nos imaginamos dónde vamos a encontrar nuestra soñada fotografía. Por ello, el equipo recomendado podría ser el siguiente:
Un cuerpo de cámara.
Objetivos, que se pueden clasificar en:

  • Macro: Puede ser de 50 mm, 100 mm ó 200 mm. Si hablamos de fotografía de hongos estamos hablando de macrofotografía. Requiere preferentemente objetivos macro que permitan fotografiar el hongo con un factor de representación próximo a 1:1.

  • Zoom corto: Con un zoom 28-80 mm, por ejemplo, también podremos trabajar, sobre todo en tomas más abiertas y con ejemplares de mayor tamaño.

  • Gran angular: De gran utilidad en los casos en los que queremos anteponer nuestro elemento principal, las setas, pero que el resto de los elementos en el espacio de la imagen también queden enfocados. Esto nos puede interesar para mostrar el entorno donde es propicio ese hongo, o simplemente porque queremos introducir algún elemento decorativo como fondo (un riachuelo, una pequeña cascada...).


Anillos de extensión: Añadidos al objetivo macro nos pueden hacer un buen servicio en las tomas de setas pequeñas (tales como ciertos ascomicetos) o para aislar detalles concretos (la cortina de un cortinarius, la inserción de una lámina al pie, el anillo de una amanita...).
Lycoperdon-perlatum-p.jpg
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Flash: Al tratarse de fotografía macro, muchas veces —sobre todo en ejemplares de menor tamaño— los flashes convencionales no pueden iluminar correctamente la zona que la cámara está encuadrando. En este caso necesitamos un flash con el que el destello pueda originarse a escasa distancia de las setas proporcionando una iluminación clara, uniforme y que no queme la escena. Para ello disponemos de flashes anulares o de unidades de flash con dos pequeños cabezales que, en ambos casos, se acoplan a la parte delantera del objetivo. En estos últimos, los cabezales pueden posicionarse de forma independiente y la potencia de salida de cada flash puede controlarse por separado para dar a las composiciones una iluminación más uniforme, permitiendo con diferentes niveles de salida configurar una luz principal y una de relleno para las setas más pequeñas. Hasta ahora no era muy partidaria del empleo del flash en este tipo de fotografía, pues el resultado lo encontraba artificial; sin embargo, en ocasiones puede mejorar la toma notablemente. Como todo, hay que dominar la técnica para poder sacarle buen rendimiento al empleo del flash.
Superficies reflectantes: Su empleo es muy interesante pues permiten aumentar el nivel de iluminación en las zonas de la seta donde predominan las sombras. Esto es muy ventajoso para suavizar los contrastes e iluminar láminas ensombrecidas, pero tiene el inconveniente de que los colores reflejados desvirtúen el color real de la especie. Por ello utilizaremos pantallas reflectantes neutras: un simple papel de aluminio o una cartulina blanca serán suficientes.
Cookeina-speciosa-p2.jpg
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Trípode: Este genial artilugio se hace imprescindible, no sólo para garantizar una imagen nítida, si no también para que podamos jugar con diferentes composiciones. Llegar hasta el límite de nuestra resistencia, sosteniendo a pulso la cámara a bajas velocidades de obturador, sólo hará que nos cansemos enseguida de la escena, no estrujemos todo el potencial que posee y, después, en casa, intentemos absurdamente rescatar imágenes nítidas en nuestro ordenador. Emplearemos un trípode especial para macro en el que podamos abrir totalmente las patas para poder trabajar a ras del suelo. También es interesante que permita la posibilidad de poder invertir la columna central. Los últimos trípodes para macro incluyen la opción de colocar la columna horizontal haciendo posible acercarnos a nuestras modelos a una escasa elevación del suelo. Cuando no podamos contar con un trípode, la opción es disparar a velocidades superiores en 1 ó 2 puntos a las recomendadas para las ópticas que estemos empleando y buscar un buen punto de apoyo. Cable disparador: Puesto que la oscuridad del bosque nos pide fotografías con exposiciones largas, si queremos conseguir una imagen impecable, es tan importante el cable disparador como el trípode, ya que la presión que realizamos sobre el disparador es suficiente para producir vibraciones en la cámara echando a perder la fotografía. En muchas ocasiones podremos sustituirlo por el autodisparador de la cámara.
Filtro polarizador: Lo emplearemos para avivar los colores y para eliminar los brillos producidos por la humedad y la viscosidad de las setas que puedan hacer desmerecer la imagen.
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