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Aproximadamente en el kilómetro 15, en una curva a la derecha, y en el margen izquierdo de la carretera, hay un pequeño aparcamiento y un cartel indicativo. Paseando unos 800 metros por una pista, llegaremos al espectacular mirador Dels Orris. Desde este punto, tenemos una amplia visión de las zonas altas del Moixeró, que incluye el pico de La Tossa, el Serrat Gran y Las Penyes Altes del Moixeró. A nuestros pies, espesos bosques de pino negro y pino silvestre. La luz del amanecer y la del atardecer nos ofrecen luces espectaculares, distintas para cada ocasión. Y en este punto también debemos estar atentos al cielo. Algún águila real o algún quebrantahuesos, de los escasos que habitan en el parque, acostumbran a sobrevolar estas zonas.
De nuevo en el coche, seguimos unos pocos kilómetros, esta vez ya fuera del bosque. Entre este punto y el Coll de Pal, lugar en el que muere la carretera, es más que probable el avistamiento de sarrios. A primera hora de la mañana, en algunas épocas del año, acostumbran a pastar en estos prados casi a diario. Aunque su presencia es bastante habitual, deberemos contar con un teleobjetivo potente (de 500 mm como mínimo), tal vez ayudados por un monopié. No es recomendable perseguirlos repetidamente: nos acercaremos muy lentamente (a veces desde la misma carretera se pueden fotografiar); cuando detecten que hemos violado su distancia de seguridad, emitirán un bufido y desaparecerán de un salto en la espesura del bosque.
Y ya en el Coll de Pal, el paisaje se nos abre repentinamente hacia el norte. La Cerdanya aparece ante nosotros. Si todavía nos restan fuerzas y tiempo, podemos optar, desde el mismo Coll de Pal, por ascender la cima del Puigllançada, de 2.408 m. En apenas 1 hora y superando unos desniveles suaves y por un sencillo sendero, tendremos una vista más completa hacia el este del Pirineo catalán y francés.