Fauna típicamente pirenaica
La altitud de sus cumbres, que sobrepasa los 2.600 metros, y la variedad de sus biotopos, debido al gradiente altitudinal de los tres macizos, permiten la presencia de fauna típicamente pirenaica. En las zonas más bajas, formadas por frondosos bosques de coníferas mezcladas en algunas zonas con manchas de caducifolios, encontramos diferentes especies de picapinos, entre los que, sin duda, destaca el pito negro (Dryocopus martius), símbolo del parque. En los cursos de agua, sólo presentes en estos sectores más bajos, encontramos el mirlo acuático (Cinclus cinclus), el desconocido desmán del pirineo (Galemys pyrenaicus) y el tritón pirenaico (Euproctus asper). En los bosques más altos, habitan el esquivo urogallo (Tetrao urogallus) y el rarísimo mochuelo boreal (Aegolius funereus).
En las zonas altas, en las que dominan los prados alpinos, los riscos y crestas de roca calcárea, encontramos el abundante sarrio o rebeco (Rupicapra rupicapra), que en ocasiones forma grupos de hasta un centenar de individuos. También el águila real (Aquila chrisaetos), el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), que nidifica en el interior del parque, y el buitre común (Gyps fulvus), que ocupa estas zonas más altas en búsqueda de carroñas con las que alimentarse.En los últimos meses se ha confirmado la presencia de lobo (Canis lupus) mediante análisis de excrementos. Curiosamente, estos individuos aislados no provienen de la Península, sino que se expanden de poblaciones presentes en Francia e Italia y que, por el momento, no pueden ser considerados una población estable. Sin embargo, ningún avistamiento directo ha sido confirmado hasta el momento.
La extensión y variedad de ambientes convierte al Cadí-Moixeró en uno de esos lugares que nunca acabas de conocer del todo, y que siempre ocultan rincones para descubrir y fotografiar. Los tres itinerarios siguientes permiten obtener una visión global de los diferentes paisajes, a la vez que se fotografían los elementos más característicos y algo de la fauna más representativa.
Ruta 1: La cara norte del Cadí
Este itinerario, nos permite apreciar las espectaculares paredes verticales de roca calcárea blanca, que alcanzan desniveles de hasta 500 metros, y que separan los densos bosques de coníferas de los prados alpinos y las cumbres superiores.
La ruta propuesta es una excursión de montaña de duración media y grandes desniveles, con inicio y fin en distintos puntos, con lo que es necesario contar con dos vehículos y algo de experiencia en montaña. De todos modos, podemos llevarnos una buena impresión del recorrido realizando visitas y paseos cortos en ambos extremos.
Partiendo de la aldea de Estana, lugar en el que dejaremos el coche y desde dónde ya podemos tener una buena visión panorámica, caminaremos una hora hasta el Prat de Cadí. Este lugar es un impresionante claro del bosque al pie de las espectaculares paredes, donde el fotógrafo puede sentirse pequeño.
Si decidimos continuar, deberemos ascender, en fuerte desnivel, por el Canal del Cristall. Este tramo precisa de un buen conocimiento de la alta montaña, y nos permite llegar hasta las zonas superiores. Desde aquí, ya en un itinerario más llano que va superando diversos collados de prados alpinos, llegamos al Pas dels Gossolans. Durante este tramo superior, la perspectiva hacia el norte, es espectacular, divisando toda el valle de la Cerdanya y todo el Pirineo, dependiendo de la visibilidad.
El Pas dels Gossolans nos permite descender de nuevo, por un incómodo, aunque sencillo sendero, hasta el Refugi del Prat d’Aguiló, un espectacular paraje con una muy buena perspectiva y uno de los puntos más altos (2.000 m) a los que se puede acceder con vehículo. Y desde aquí, ya por una pista forestal bien arreglada, descendemos entre bosques de pino negro y pino silvestre hasta la aldea de Montellá, fin del itinerario.
Obviamente es necesario recopilar información más detallada antes de iniciar esta excursión, ya que presenta tramos no exentos de dificultad y, de principio a fin, puede tener una duración excesiva, no apta para personas no habituadas al medio. De cualquier manera, en invierno las dificultades son más extremas, precisando de técnicas de alpinismo y progresión por nieve.
Debido a la orientación norte de las paredes del Cadí, la luz no incide durante todo el día, especialmente en invierno. Sin embargo, al amanecer y al atardecer, durante un limitado período de tiempo, las primeras y las últimas luces del día inciden lateralmente, ofreciéndonos las mejores oportunidades fotográficas. En el Refugi del Prat de Aguiló se puede pernoctar, aprovechando así un atardecer y un amanecer desde uno de los mejores miradores del parque.