El pasado 22 de agosto se confirmó la largamente rumoreada aparición de un modelo de cámara digital Canon Eos dispuesta a rellenar el hueco existente entre las hiperprofesionales 1Ds Mark II, 1D Mark II, y la cámara de aficionado experto 20D.
Aunque se había especulado mucho con el nombre de Eos 3D en recuerdo a la excelente cámara de película que aún hoy en día ocupa el nicho semi-profesional por debajo de la Eos-1v, lo cierto es que el nombre finalmente escogido ha sido el de 5D. Quizás en recuerdo a la que fuera la precursora de la Eos 3: la Eos 5, una cámara de construcción aparentemente sencilla pero que en su época produjo imágenes de gran relevancia, como el impactante reportaje sobre la selva de Ndoki (Congo) por parte del fotógrafo Michael Nichols, de National Geographic Magazine.
El hecho diferencial de la nueva 5D, respecto a la
gama digital Canon ya existente, es que se trata de la primera cámara dotada de un sensor CMOS de formato completo (24x36), montado en un cuerpo de tamaño relativamente reducido y ligero, cuyo precio es —también relativamente— asequible. La cámara tiene el aspecto de una 20D algo más robusta, con mandos muy similares, utiliza la misma pequeña batería, pero no tiene el flash incorporado en el pentaprisma.
Un repaso a la gama actual
Con esta incorporación la gama actual de DSLR Canon queda establecida del siguiente modo:
Eos-1Ds Mark II(Sensor de 16’7 Mp con factor 1’0x, 4 fps, 1.565 gr, PVP: 7.000 euros).
La familia de las 1D representa el culmen de la mejor tecnología digital. Además, su construcción a toda prueba y sellado contra el polvo y la humedad las han hecho acreedoras de una fama de solidez sin par.
Este es el modelo más elevado de la gama, la DSLR de mayor resolución del mercado. Sus resultados son equiparables a los obtenidos con una cámara de película de medio formato (6x7 ó 6x4’5). Su visor mantiene las características de los que equipan las reflex de película: es amplio y luminoso. Su sensor de formato completo 1’0x permite trabajar con los objetivos de toda la vida sin preocuparse por los factores de reencuadre. Es decir, nuestros grandes angulares seguirán siendo grandes angulares. Un 24 mm sigue encuadrando como un 24 mm y un 500 mm como un 500 mm.
Sin embargo, es una cámara de precio elevado, pesada y voluminosa, lo que impone un sacrificio al fotógrafo que desee andar o viajar con el equipo a su espalda. Su enorme batería, de más medio kilo de peso, permite realizar más de 1.000 imágenes por carga y es compatible con cualquiera de los modelos 1D. Pero no existen cargadores para utilizar en la toma de mechero del automóvil, lo que representa un problema en el campo o si estamos de viaje, ya que obliga a depender de las tomas eléctricas o bien de un engorroso car-inverter. Además, no todas las ópticas diseñadas para película funcionan correctamente con su sensor, tan exigente en cuanto a resolución: la periferia de algunos grandes angulares muestran sus flaquezas y los usuarios de Canon reclaman que se comercialicen nuevas ópticas de aún mayor calidad.
Los destinatarios de este modelo son los profesionales de la fotografía de la naturaleza (o aficionados acaudalados) dedicados a la fotografía de paisaje, de flora y, en menor medida los de fauna salvaje. En otros campos de la fotografía, es la preferida por los que se dedican a la publicidad, arquitectura, fotografía de estudio, eventos, etc.
Eos-1D Mark IIn(Sensor de 8’2 Mp con factor 1’3x, 8’5 fps, 1.565 gr, PVP: 3.830 euros).
Reciente actualización de este modelo, que ahora incorpora un gran monitor LCD de 2’5 pulgadas, ideal para la fotografía de fauna salvaje debido al factor de reencuadre 1’3x —muy útil en la fotografía con teleobjetivos— y a la elevada velocidad de disparo. Debido al factor de recorte, un 24 mm cubre el campo de un 31 mm, y un 500 mm el de un 650 mm. Además, el gran tamaño de sus píxeles garantiza una menor relación señal/ruido que cámaras de sensores menores. Idéntico peso, volumen y batería que la 1Ds Mark II. La más usada por los fotoperiodistas y especialistas en deportes.