Cámara Nikon F-801s, objetivo Sigma 70-210 f/2.8 APO, película Fuji Provia 100, trípode.
Éste es el clásico ejemplo de una foto buscada desde hace tiempo. Me había acercado varios atardeceres del mes de diciembre por la zona donde se iban formando las enormes bandadas de estorninos pintos en las proximidades de sus dormideros. Sin embargo no encontraba lo que yo buscaba. Unas veces era el cielo, inapropiado. Otras los edificios de Logroño, que estorbaban al fondo, o los árboles donde se posaban antes de formar sus piruetas. Finalmente ese día tuve suerte. Conseguí encontrar un lugar donde las bandadas evolucionaban a contraluz justo antes de echarse en el cañaveral, sin siluetas de modernos edificios ni torres de electricidad.
La verdad es que los movimientos de los bandos son tan rápidos que se hace imprescindible la utilización de un objetivo luminoso y una película de cierta sensibilidad. En el caso del zoom, me facilitó enormemente la tarea porque me permitía hacer ajustes rápidos de composición en función del tamaño de la bandada y de sus formas, algo que hubiera resultado imposible con uno fijo. Normalmente siempre acostumbro a trabajar en manual, por lo que medí la luz existente en una zona de cielo suficientemente iluminada y compensé aproximadamente un paso o poco más. El trípode y el motor, esencial. De todas formas, todo sucede con mucha rapidez, y las formas más caprichosas parecían hacerlas siempre cuando la luz era ya demasiado escasa, para mi desesperación. Así que en situaciones similares lo mejor es agudizar todos los sentidos, sin miedo de desperdiciar película, aprovechar el momento y confiar en la suerte.
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