La experiencia nos indica, en el terreno de la informática, que los formatos propietarios nos hacen cautivos de los fabricantes que los han diseñado. La fotografía ahora se ha acercado a la informática y los formatos de las imágenes también sufren estos inconvenientes. El conocido fotógrafo Michael Reichmann, responsable del conocido web The Luminous Landscape, nos alerta sobre el problema de los diferentes tipos de ficheros RAW y la ausencia de un estándar, proponiéndonos una iniciativa en pro de que se unifiquen en un formato libre.
Un poco de historia
Mayo, 2005
Durante la mayor parte de los últimos 10 años (prácticamente la totalidad de la era geológica de las SLR digitales) los fotógrafos hemos sido llevados de forma inconsciente a un peligro oculto. Esta amenaza —y no es una exageración llamarla así— es más fácil de comprender mediante una analogía.
Imagina que eres un fotógrafo que trabaja con película en algún momento del siglo XX. Para muchos no será difícil imaginar esto, ya que la mayoría trabajábamos así.
Trabajas con película de diapositivas o de negativos, la llevas a revelar o lo haces tú mismo, haces copias en papel y archivas los negativos o diapositivas utilizando sistemas de archivo seguros, libres de ácido, de forma que la siguiente vez que necesites una de tus imágenes ésta se encuentre en perfectas condiciones.
Estás seguro de que cuando lo necesites —aunque sea dentro de diez o veinte años—, podrás coger uno de tus negativos y ponerlo en la ampliadora y hacer una nueva copia. Con frecuencia debido a que tu experiencia en el laboratorio es mayor, a que tienes una ampliadora mejor o que utilizas mejores productos químicos o un mejor papel, las copias son mejores de lo que eras capaz de producir antes.
Ahora imagina la siguiente situación. Vas a buscar alguno de tus negativos o diapositivas, y descubres que se ha vuelto opaco. La imagen ha desaparecido o se ha vuelto inaccesible. Aún tienes el trozo de película original que pasó por tu cámara, pero ¡la imagen ya no es visible!
Dios mío, ¿qué ha podido pasar? Bien, imaginemos que la respuesta es que la empresa fabricante produjo la película de forma que sólo encaja en un tipo especial de ampliadora, y que esas ampliadoras ya no se fabrican. O que las propiedades químicas de los colores utilizados para fabricar ese rollo de película sólo podían formar una imagen si se utilizaban con químicos en un papel fabricado por la misma empresa, pero, lo sentimos, esa compañía fue vendida hace unos años y sus nuevos propietarios decidieron dejar de fabricar ese tipo de papel.
Evidentemente esto es totalmente inaceptable. Pero, ¿de verdad es posible que pase algo así?
No. Realmente no lo es, y ésta es exactamente la situación a la que nos estamos enfrentando con los ficheros RAW de nuestras cámaras digitales. Vamos a ver si podemos entender qué esta ocurriendo y por qué se ha llegado a esta situación.
¿Qué es un fichero RAW?
Explicado de forma sencilla, un fichero RAW es el producto de salida del sensor de la cámara con un mínimo procesamiento. Esto significa que contiene todos los datos de la imagen capturada, actuando, por tanto, como un negativo digital. Un negativo que aún no ha sido procesado. La imagen está, por tanto, latente, está ahí, pero sin revelar. Esto ofrece ventajas increíbles para el fotógrafo digital, ya que nos permitirá repasar nuestros ficheros pendientes de procesar en cualquier momento, y procesarlos de nuevo de la forma que consideremos más apropiada.
Procesando el fichero RAW
Has presionado el disparador y has sacado una fotografía. Puede ser tu tía comiendo un trozo de tarta de chocolate en un cumpleaños o una instantánea irrepetible. En cualquier caso, es algo valioso para ti, se trate de tu tía o de una imagen única.
Es tu fotografía. Tú la obtuviste y te pertenece. Pero antes tiene que ser revelada (para utilizar una palabra fácil de entender).
Tienes dos opciones ante ti. Puedes hacer que la cámara procese la imagen, o puedes hacerlo mas tarde en el ordenador.
Si eliges que lo haga la cámara, seleccionas que la cámara haga la fotografía en formato JPG. Esto significa que en una fracción de segundo la cámara va a procesar la imagen, fijando de forma permanente la exposición, el balance de blancos, la nitidez, el contraste, el brillo y la saturación, guardando en la tarjeta de memoria una imagen de 8 bits en un formato comprimido como es el JPG.
Si haces una imagen en JPG y esto es lo que quieres y necesitas, perfecto. Has conseguido una imagen acabada. Un fichero que puede ser corregido ligeramente en Photoshop, pero que está acabado. Una vez que la cámara crea el fichero JPG pierde los datos del sensor y está preparada para el siguiente disparo.
Pero muchos fotógrafos no están satisfechos con los JPG creados por la cámara. De la misma forma que a cualquier fotógrafo profesional o aficionado serio siempre le ha gustado revelar el mismo sus fotografías o al menos trabajar con un laboratorio profesional más que confiar su trabajo a la tienda de fotografía de la esquina, ahora los fotógrafos quieren ser ellos los que procesen los ficheros generado por su cámara digital.
Por esta razón ajustan sus cámaras para trabajar en formato RAW. Esto significa que no es la cámara la que realiza el procesamiento de los datos de la fotografía; en lugar de hacer esto, guardan los datos de la imagen en algo denominado fichero RAW. Este fichero no tiene aún fijada la exposición, el contraste, la saturación o el balance de blancos. Tampoco ha sido enfocado ni ha sufrido una compresión que suponga pérdida de calidad de imagen y está todavía en un formato con 16 bits de color y sin sufrir pérdidas en el espacio de color. (Todas las cámaras hacen algún procesamiento de la imagen debido a que los sensores son dispositivos analógicos que deben convertirse en ficheros digitales.)
En definitiva, lo que obtenemos es una imagen virgen. Algo que puede convertirse en una fotografía que refleje nuestra visión personal sobre lo que queremos registrar.
Una vez que transfieres tus fotografías al ordenador es necesario convertirlas en algo manejable. Es preciso hacer todo lo que le hace la cámara a una imagen cuando crea una imagen JPG. En ese momento tienes el control sobre la imagen. Puedes fijar todos los parámetros, trabajar en color de 16 bits y utilizar un espacio de color amplio que evite la pérdida de tonalidades de color. Puedes fijar la cantidad justa de máscara de enfoque y el balance de blancos más adecuado. El fichero es tuyo y puedes hacer lo que quieras con él, tanto técnica como artísticamente.
Pero, ¿realmente puedes?
Puedes si tienes una copia del software propietario del fabricante para descodificar la imagen. Aquí está el problema. ¿Qué sucede si cambias de ordenador y no encuentras el CD con el programa? ¿Qué ocurre si Megaflex Company, fabricante de tu cámara, cierra y no hay posibilidad de conseguir una nueva copia de su software? ¿Qué ocurrirá cuando tu nuevo ordenador Quatum Cube no sea capaz de leer discos CD, o DVD, o su sistema operativo no sea compatible con algo tan arcaico como el Windows XP o el Mac OSX?
¿Piensas que soy un agorero? Vamos a ver: ¿Tienes en casa pilas de disquetes de 3’5 pulgadas? ¿Cuándo fue la última vez que utilizaste uno en tu ordenador? ¿Todavía los utilizas? Bien. ¿Y los disquetes de 5’25 pulgadas? Me apuesto lo que quieras a que ya no tienes ninguno a tu alrededor, exceptuando quizás alguno por el sótano o el trastero.
¿Qué hay de la posibilidad de ver una cinta de video Sony Betamax, o de aquellos cartuchos de 8 pistas que tanto te gustaban? ¿Puede tu ordenador actual leer ficheros Visicalc de tu antiguo ordenador Osbourne? No creo que pueda.
¿Cuáles son las implicaciones para los ficheros RAW? ¿Son los ejemplos anteriores ilustrativos de la situación actual?
Sí.
Como fotógrafo hay dos problemas con los que te debes enfrentar. El primero es la preservación de los ficheros RAW en un soporte físico que pueda ser legible en el futuro. Existen muchas estrategias para realizar esto e implica básicamente la realización de múltiples copias de los ficheros en diferentes soportes y mantenerlos a salvo de daños físicos. Si estos ficheros se copian a nuevos soportes y estos a su vez a nuevos tipos de soportes de forma regular tendrás una estrategia de conservación de tus imágenes.
El segundo obstáculo es la capacidad de acceder a los datos contenidos en los ficheros RAW y es aquí donde se encuentra el problema.