El material a emplear
El sensor de barrera: Para estudios de esta índole es fundamental que el sensor sea económico, fácil de montar y resistente. Su procedencia puede ser diversa. Hay barreras ya comercializadas, montadas expresamente para fotografiar fauna y algunas tienen diferentes posibilidades de respuesta (vuelo de insectos, aves y animales pequeños). Un ejemplo es el modelo francés JAMA BIR2, que se puede conseguir por Internet en la casa francesa Jama o en Eurosimer. Su precio es más alto que las caseras, pero sus prestaciones también son mayores.
Las barreras caseras se las construye uno mismo a partir de sensores fotoeléctricos comprados en tiendas de material electrónico. Existen diversas marcas que comercializan multitud de modelos. Personalmente utilizo un sensor de la marca SUNX serie VF y modelo RM5. Es del tipo retroreflexiva, constando de un aparato que es emisor-receptor a la vez y de un espejo con el que se ha de alinear. Tiene un alcance de 5 metros y se alimenta con una batería recargable de 12V y 6 Ah. Es un modelo muy resistente, duradero y con conexiones muy fáciles. Su precio actual ronda los 135 €. También existe, de la misma marca, otro tipo llamado de barrera (aparato emisor que se tienen que alinear con el aparato receptor) y aún otro tipo más llamado de reflexión difusa (con un solo aparato emisor, el cual no ha de alinearse con nada). Otras marcas son: Telco, Banner, Taket, Mazzof... También existe la marca Rosset, que las fabrica a medida y por encargo.
Lo último, y que ya se está vendiendo en algunas tiendas de España, son los sistemas que integran la cámara digital y el sensor en una única caja. Gracias a un sensor de infrarrojos se detectan animales (mamíferos y aves de cierto tamaño) en movimiento hasta una distancia considerable. Cada vez que el sensor se activa, la cámara toma fotografías de hasta 3Mp de resolución (según modelos), o secuencias de vídeo de varios segundos, y las almacena en una tarjeta de memoria. El intervalo entre fotos puede regularse. Algunos modelos incluyen un flash de luz infrarroja no visible para fotografía nocturna. Utilizan pilas y tienen hasta unos 30 días de autonomía. Varias webs americanas (Bass Pro Shops) comercializan múltiples modelos. En la tienda Oryx (Barcelona) tienen dos de estos modelos en venta.
La cámara: En los estudios de ginetas y linces se han utilizado cámaras compactas de película. Es imprescindible que la cámara tenga una entrada electrónica (donde se conecta el cable disparador), que se ponga en reposo a los pocos minutos de funcionar y que utilice pilas o baterías recargables. La cámara que yo utilicé para el estudio de gineta (y que también utilizaron en Collserola) era un modelo Ricoh ff-10s, pero Canon y otras marcas también tienen modelos similares y económicos. Evidentemente también es posible utilizar cámaras réflex, aunque el gran número de cámaras necesarias en estos estudios aconseja algo más económico.
Como se comentaba en el apartado de sensores, el futuro ya está aquí y ya se comercializan modelos de cámaras digitales de 1’3, 2’1 o 3 Mp montadas junto a un sensor de movimiento y exclusivos para estudios de fauna. Los precios van desde los 200 € a los 500 €, aunque hay modelos más baratos y de menor resolución.
Otro tema son las réflex digitales, a las que conectándoles varias baterías llegan a aguantar por lo menos una noche entera. Su utilización se restringe más a conseguir fotografías de calidad que a trabajos de investigación.
La iluminación: Para estos estudios basta con el flash de la misma cámara. Si se quiere ser más creativo serán necesarios 2 ó 3 flashes: El primero conectado a la cámara, pero separado un mínimo de un metro, y el segundo lateral, dejando el tercero detrás de donde suponemos que se colocará el animal. Es mejor prescindir de cables y utilizar células esclavas fotosensibles para el segundo y tercer flash. Lo más complicado es acertar con la potencia y la distancia. Es imprescindible hacer diversas pruebas a priori.